¿De qué protestaron los Protestantes? | Día 3


Aún dentro de los protestantes pocos saben con lujo de detalle porque se nos llama de tal manera. No me cansaré de enfatizar por lo menos este mes que, la iglesia cristiana sufrió un primer cisma en el siglo XI. Oriente siguió su camino, y Occidente tomo otro..

Nosotros como protestantes provenimos del camino de Occidente, con todas sus virtudes y carencias. En el siglo XVI sucede el segundo cisma, exclusivo de este Occidente, a lo que llamamos la Reforma Protestante.

No es tema de este día, pero la Reforma protestante no resultó en un sólo movimiento homogéneo ni monolítico; al menos se habla de dos “frentes” que se opusieron entre ellos y contra la Iglesia Católica Apostólica y Romana: La Reforma Magisterial y la Reforma Radical.

No muchos saben con claridad el día y la hora en que se oficializó este movimiento que hoy es muy numeroso y bastante variado. A todo esto, ¿Protestantes de qué? Platiquemos un poco.

La Iglesia católica dominó el imperio romano desde el siglo IV en adelante, y después del Gran Cisma, en Occidente hubo grandes abusos que se pueden estudiar en la edad media (y el desarrollo del oscurantismo).

Desde el siglo XII hubo hombres que quisieron regresar a lo sencillo del cristianismo, al libro de los Hechos. Particularmente que la Biblia jugara un papel más crucial en la vida personal de cada creyente y no solo para fines de liturgia.

Muchos de ellos no tuvieron éxito y fueron muertos por el poder imperial —que en esos momentos no se distinguía el poder del Estado [emperador] y de la Iglesia [papa]. Por ejemplo, Wyclif [que platicamos ayer].

Me gusta decir que no fue un solo hombre, sino el descontento de muchos que buscaban que otros tuvieran un acceso más directo a Dios; la dificultad de accesar a Biblias en el idioma del pueblo, ademas de la solemnidad de la liturgia (que nada malo tiene en si misma), inquietaba a estos hombres.

Fue hasta que un monje alemán de la orden de los agustinos, de 34 años de edad, se enfrentó al poder imperial de manera interesante. Lutero el 31 de octubre de 1517 colocó en las puertas de la Iglesia de Wittenberg noventa y cinco proposiciones, que invitaban a debatir tres temas generales:

(1) El tráfico de las indulgencias que para Lutero era contrario a las Escrituras, inefectivo y peligroso.(2) El poder del Papa para perdonar las culpas y penas no canónicas, que Lutero negaba. (3) El carácter del Tesoro de la Iglesia, que se decía, consistía en los méritos donados por Cristo, la Virgen María y los santos para cubrir los pecados de los penitentes,que Lutero también negaba.[1]

Unos tres años adelante, en 1520, Lutero fue condenado como hereje y declarado proscrito [desterrado] por una bula del papa León X (Exsurge domine).

En 1521 (abril) Lutero fue citado para presentarse en Worms ante la Dieta (Asamblea Legislativa del Sacro Imperio), en la que estuvo presente el emperador Carlos V y las figuras más importantes del Imperio. La Dieta lo conminó [amenazó] a retractarse de sus enseñanzas y escritos, lo cual Lutero se negó a hacer. La Dieta terminó colocándolo bajo el bando, lo cual significaba que Lutero quedaba fuera de la ley y cualquier príncipe cristiano podía arrestarlo y matarlo sin por ello cometer un delito penado por la Iglesia. [2]

Sin embargo, fue protegido por un príncipe de Sajonia, Federico III [El Sabio], y escondido en su castillo dónde comenzó con la traducción de la Biblia al Alemán, además escribiendo algunos artículos que llevaban fuego en contra de los abusos papales.

En 1526 por cuestiones políticas, el emperador Carlos V promulgó una tregua en la primera “Dieta de Espira”. No obstante en 1529 se llevó a cabo la segunda Dieta de Espira, en dónde se volvió a condenar las ideas de Lutero. Es aquí donde surgiría el término “protestantes”, mediante la “Protesta de Espira”.

La Protesta de Espira es el documento que seis príncipes y catorce ciudades libres alemanes del Sacro Imperio Romano Germánico presentaron el 19 de abril de 1529 para protestar contra el edicto del Emperador Carlos V, que anulaba la tolerancia religiosa que había sido legalmente concedida a los principados alemanes, con el fin de reprimir al movimiento de reforma de la Iglesia católica iniciado por Martín Lutero en 1517.

“En asuntos de conciencia, la mayoría no tiene poder”, fue el principio en el que se basó la posición de los luteranos. El texto de la histórica protesta comienza diciendo:

Protestamos por medio de este manifiesto, ante Dios, nuestro único Creador, Conservador, Redentor y Salvador, y que un día será nuestro Juez, como también ante todos los hombres y todas las criaturas, y hacemos presente, que nosotros, en nuestro nombre, y por nuestro pueblo, no daremos nuestro consentimiento ni nuestra adhesión de manera alguna al propuesto decreto, en todo aquello que sea contrario a Dios, a su santa Palabra, a los derechos de nuestra conciencia, y a la salvación de nuestras almas.[3]

Oficialmente pues, fue el 25 de Abril de 1529 cuando la protesta de los príncipes del imperio germánico fue reconocida; en la cual se desligaban de la imposición de la religión y del poder ejercido por el papa y el estado.

Aunque fue después de dos guerras entre el imperio romano y estos príncipes (1546-1547 favorable al imperio y 1552-1555 favorable a los príncipes), finalizando con la “Paz de Augsburgo, que se otorgó a los príncipes alemanes la capacidad de elegir la religión en sus Estados.

En un principio ser protestante significó no aceptar la imposición de cualquier institución que se opusiera a los claros principios divinos; definitivamente llevaba connotaciones políticas (porque no había separación entre estado e iglesia).

Sea político, social, cultural religioso, siempre podremos protestar ante el abuso, incluso si un ángel del cielo que esté predicando y viviendo otro Evangelio podemos presentar protesta:

Porque antes de aceptar la imposición de cualquier institución, le debemos obediencia a la Palabra de Dios; por tanto, cuando las instituciones, las religiones, las denominaciones, o los mismos hombres se desvían de la Palabra podemos decir: “…Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres (Hechos 5.29)”.

[1] Deiros, P. A. (2008). Historia del Cristianismo: Las reformas de la iglesia (1500–1750) (p. 56). Buenos Aires, Argentina: Ediciones del Centro.

[2] Ídem (p. 57).

[3]http://es.wikipedia.org/wiki/Protesta_de_Espira#500

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