Luces y sombras de la Reforma | Día 11


Las palabras, el sentido y el uso contextual son responsabilidad del autor, No necesariamente representa mi perspectiva ni opinión, pero vale la pena “escucharle”.

Por Iván Rubio, de Muertos al Pecado.

Octubre mes de la reforma, el segundo gran cisma de la iglesia; ¿qué podemos decir de ello? Es un tema bastante profundo y a veces es mejor solo quedarnos en la orilla. La reforma para muchos es un sinónimo del redescubrimiento de las Escrituras y la magnificación de la persona de Cristo, algo que en realidad muchos ya lo habían hecho en el pasado.

Como evangélico me parece una gran doctrina el énfasis que hacemos los protestantes, de tener acceso a Cristo sin necesidad de mediadores secundarios, el autoritarismo religioso disminuía por medio de la Reforma al darle al creyente o seglar un sacerdocio por el simple hecho de tener fe, la iglesia enfrentaba muchos problemas y definitivamente siempre hubo sacerdotes, obispos y monjes entre otros, en desacuerdo con la corrupción de la iglesia, movimientos dentro de la misma buscaban reformas espirituales, pero rara vez en sus mentes intentaban desarrollar una ruptura o división dentro de la iglesia católica. Puede haber muchas causas por las cuales se comienza una revolución tanto religiosa, política o filosófica, ocurre comúnmente por doctrinas o conductas morales que estaban devastando a la organización y sociedad. El alto clero [poderosos] como el bajo clero [subordinados] tenían problemas uno era la codicia y de otros era la ignorancia como dice Justo L. González:  

El bajo clero, aunque privado del poder y los lujos de los prelados, no estaba en mejores condiciones de servir al pueblo. Los sacerdotes eran en su mayoría ignorantes, incapaces de responder a las más sencillas preguntas religiosas por parte de sus feligreses, y muchos de ellos no sabían más que decir de memoria la misa, sin entender qué era lo que estaban diciendo. Además, puesto que el alto clero cosechaba la mayor parte de los ingresos de la iglesia, los sacerdotes se veían sumidos en una pobreza humillante, y frecuentemente descuidaban sus labores pastorales.[1]

La reforma ya establecida en la vida de muchos hombres buscaba vivir una mejor espiritualidad, y se sistematizaron doctrinas de la piedad y eclesiología que hoy vemos con admiración, precisamente para evitar el descuido de los deberes pastorales e instruir al pueblo, cada movimiento de la reforma estableció sus posturas diferentes en cuanto al culto de adoración.

¿La respuesta era la división para separarnos de la corrupción? Indudablemente algunos dirán que sí, es evidente que la reforma trajo muchas consecuencias positivas, pero, negativas también de las cuales podemos hablar después, ya que entre tanta división podemos ver las consecuencias en nuestros tiempos; a veces las guerras del pasado dejan confusión a los hombres del futuro que indagan sobre su historia. ¿Hubiera sido mejor que la iglesia de Roma hubiera cambiado sus doctrinas y permanecer unidos? Aun la reforma trajo un impulso positivo en la iglesia de Roma en su contra reforma “Estableciendo mejores medidas en la moral sacerdotal y el deber de sus ministros”. La misma lucha que se tuvo en la iglesia de Roma ocurrió en los movimientos de la reforma, hombres que siempre se alejan del sentido primario de la revolución espiritual; La ignorancia, la codicia, la falta de amor al prójimo no fue exclusiva de la iglesia de Roma sino como decían los anabaptistas:

“¿No es una hipocresía triste e intolerable que aquellas pobres gentes [los luteranos] se jactan de tener la palabra de Dios, de ser la iglesia cristiana verdadera, pero nunca se acuerdan de que han perdido totalmente la marca del cristianismo verdadero? [Juan 13.35; 1 Juan 3.16-18]. Muchos de ellos viven en pleno lujo, vestidos de seda y terciopelo, de oro y plata, y de toda pompa y esplendidez… pero dejan que sus miembros pobres y afligidos anden pidiendo limosnas. [Obligan] que sus pobres, sus hambrientos, sus dolientes, sus ancianos, sus cojos, sus ciegos y sus enfermos anden mendigando pan a las puertas de sus casas. “Oh predicadores, queridos pastores, ¿dónde está el poder del evangelio que ustedes predican?… ¿Dónde están los frutos del Espíritu que han recibido? [2]

Todo movimiento y héroe tiene sus luces y sombras, y así sucede con cualquier evento, si indagamos en la historia puede que nos gocemos por grandes logros y doctrinas gloriosas que nos muestran: El propósito del Padre y sus atributos, las virtudes del Espíritu Santo y su operación y la persona de Cristo; su redención, amor, obra y su perfección en sus dos naturalezas o bien puede que nos decepcionemos por corrupción del movimiento que tanto admirábamos, que no nos ocurra como dice un hombre acerca de la reforma: Unos y otros alababan y exaltaban con fervor la humanidad de Cristo, pero les importaba muy poco la del resto de los hombres… La «dignidad de la persona humana» —frase con que a los clérigos se les llena hoy la boca cuando la mencionan desde un púlpito— jamás saldría de sus labios ni se alojaría en su corazón.

La reforma espiritual puede que lleve buenas intenciones, pero siempre habrá hombres que utilicen estos movimientos para sus propios planes, pero nosotros que podemos abrazar doctrinas que tienen origen en la reforma o en otras organizaciones espirituales, debemos enfocar nuestra mirada en la persona de Cristo, pero no solo para llevarnos a un nivel intelectual que es importante, sino para poder practicar lo que nuestra preciada revolución espiritual nos enseña doctrinas gloriosas que debe colocar en la práctica mostrando el amor a Dios y el amor al prójimo.


[1] González, J. L. (2003). Historia de la Reforma (pp. 9–10). Miami, FL: Editorial Unilit.

[2] David W. Bercot. Cuando el cristianismo era nuevo.

OTRAS ENTRADAS RELACIONADAS.

Día 1: La reforma protestante.
Día 2: John Wyclif: Grandes diferencias entre Protestantes y Católicos Romanos.
Día 3: ¿De qué protestaron los Protestantes?
Día 4: El cristianismo no comenzó en el siglo XVI.
Día 5: Las nuevas solas necesarias.
Día 6: Las Reformas Protestantes.
Día 7: ¿Quiénes pueden celebrar la Reforma?
Día 8: ¿Por qué funcionó la Reforma?
Día 9: Consejos para conmemorar la Reforma.
Día 10: Martín Bucero: El reformador ignorado.

2 comentarios sobre “Luces y sombras de la Reforma | Día 11

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s