Las Reformas Protestantes | Día 6


He estado corriendo la tinta desde mi humilde y limitada perspectiva acerca de lo que sucedió en el s. XVI en lo que llamamos la Reforma protestante.

He llamado a la atención a no idealizar y hacer héroes a personajes independientes, sino más bien, ver a un movimiento de pensamientos distintos que desencadenaron una de las etapas más importantes de la historia —con sus pros y contras.

Algunos piensan muy superficialmente que fue Lutero el que nos trajo el legado que hoy disfrutamos. No fue Lutero solo. Realmente hubo un choque de distintas potencias que trajo una explosión de pensamientos y separaciones inevitables en una era que recién nacía: el renacimiento.

Hay una distinción muy sana y necesaria que debemos marcar con un gran énfasis cuando hablamos de la Reforma Protestante, y deberíamos considerar llamar las “reformas protestantes”.

Es importante considerar que, el despertar de una era de oscuridad fue impulsada por el humanismo, la imprenta y muchos pensamientos independientes que, estaban dispuestos a morir por sus convicciones. No sólo por “protestantes” que se unieron para derrocar a “la iglesia católica romana”. De hecho había diferencias entre ese “bando” protestante.

Es necesario entender y reconocer que no hubo solo dos bandos en esta batalla, sino por lo menos 3, generalizando [sin contar a los humanistas] que, al conjugarse sin ponerse de acuerdo, hicieron que fuera posible dicha división de “poderes”.

  • La Primera ala es la Iglesia Católica Apostólica y Romana que, era la que tenía el poder en casi todo sentido.
  • La Segunda, se puede categorizar, como la Reforma Protestante Magisterial [Luteranos, anglicanos, presbiterianos] que contaban con apoyo de los gobiernos y presentaban una defensa organizada contra la Iglesia Católica.
  • La tercera no es monolítica ni nada homogénea, ni mucho menos organizada, pero se le puede llamar la Reforma Radical. Estos son los despreciados, desechados y perseguidos por las primeras dos alas. Si, leyeron bien.

Aquí finalizo remitiendo a las palabras de un estudioso del tema de la Reforma que, por cierto ha estado escribiendo [año pasado] y recomendando algunos libros; bien harían en seguir sus recomendaciones, en este caso lo hace sobre el de “La Reforma Radical”, de Williams.

Manfred Svensson:

Esta es la historia de los despreciados y desechados del siglo XVI. Pero si bien Williams procura rescatarlos del tipo de narrativa en que sus adversarios del siglo XVI acostumbraron insertarlos, no se trata de una ingenua “rehabilitación”. Se trata, más bien, de un esfuerzo colosal por contar la historia de cada uno de los grupos que no buscaron reformar sino restituir, que no creyeron que hubiera que modificar, sino que dejar el corpus christianum.

¿Cabe estudiar como una unidad a los revolucionarios de Münster y a los representantes del anabautismo pacifista, al anabautismo ortodoxo y a Thomas Müntzer, a menonitas y antitriniarios polacos? Es notable el intento por descender aquí a suficiente detalle y al mismo tiempo mantener la pretensión de estar estudiando un grupo que conserve al menos parecidos de familia.Me apuro además en recomendar este libro:

[…] porque debiera servir de corrección a quienes apuradamente celebran la Reforma magisterial y figuras como la de Lutero como si ahí estuviera el origen del mundo evangélico contemporáneo.

Ciertamente no [fue en Lutero]. Tampoco simplemente en los radicales. Pero sí en los curiosos caminos por los que desde el siglo XVIII esas tradiciones se han “contaminado” recíprocamente.

Pero entender ese proceso de contaminación recíproca que crea el mundo evangélico contemporáneo pasa por entender lo antagónicas que en el siglo XVI fueron la Reforma radical y la magisterial (tan antagónicas como cualquiera de ellas respecto del catolicismo romano).


Imagen. Martirio del anabaptista Lenaert Plovier a principios de 1560.

En otro momento retomaremos el tema de la influencia de la reforma radical en el evangelicalismo actual; especialmente en las denominaciones no “históricas” de la Reforma Magisterial.


OTRAS ENTRADAS RELACIONADAS.

  • Día 1: La reforma protestante.
  • Día 2: John Wyclif: Grandes diferencias entre Protestantes y Católicos Romanos.
  • Día 3: ¿De qué protestaron los Protestantes?
  • Día 4: El cristianismo no comenzó en el siglo XVI.
  • Día 5: Las nuevas solas necesarias.

3 comentarios sobre “Las Reformas Protestantes | Día 6

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