¿Quiénes pueden celebrar la Reforma Protestante? | Día 7


En este mes de la reforma algunos celosos de sus tradiciones dan a entender que aquellos que no son “reformados” de denominación o tradición no tienen derecho a celebrar tal Reforma.

Por ejemplo los pentecostales con todos sus colores y tradiciones, aun los de tradición wesleyana, y otras similares ¿tienen derecho a celebrar la Reforma? ¿Qué tienen que ver estos con los reformadores del siglo XVI?

Son cuestionamientos interesantes y válidos. Intentaré dar respuesta a ello, porque realmente muchas de nuestras denominaciones no históricas no saben de done provienen; lo único que saben es que, no son católicas y eso los hace partícipes de ser “protestantes” en el sentido actual.

¿Qué hacer cuando alguien nos reclame que, por no ser reformado, no podemos celebrar? ¿Como debemos reaccionar? Las primeras primeras preguntas antes que las anteriores serían estas: ¿Qué es ser reformado y qué es ser no reformado?

Es un tema complicado. De hecho hay guerras campales y civiles de grupos que se pelean tal mote. Que de entrada me parece bastante pretencioso que hoy tiene más reputación llamarse reformado que cristiano.

¿Qué significa ser reformado y no reformado? Acá una respuesta muy general y simple que ayudará a introducir el tema.

Reformado de denominación

Aquellos que abrazan las confesiones de las iglesias reformadas o presbiterianas [por mencionar algunas la confesión de Westminster, Helvética, Países Bajos, Belga, Catecismo te Heidelberg].

Siguen los distintivos como se sigue un matrimonio. Entre algunos el bautismo de infantes, el principio regulador del culto [no hacer uso de instrumentos en algunos casos y en algunos otros no usar himnos ni cantos en al culto, solo salmos], pero sobre todo la teología del pacto.

Reformados en soteriologia:

Aquellos que abrazan las conclusiones teológicas en el tema de la salvación, especialmente el TULIP, además de los principios de las 5 Solas.

Entre estos están los bautistas reformados [confesión bautista 1689], generales y unos que otros pentecostales reformados que, dicho sea de paso, esto es una contradicción para los reformados de denominación.

Estos adoptan una confesión distinta en la teología del pacto que, implica que solo bautizan creyentes [que no sean bebés] entre otras cosas. Pueden o no tomar el principio regulador del culto, y pueden o no tomar rigidez en ser apegados a las tradiciones reformadas en puntos mas estrictos.

Los no reformados:

El resto. Los de tradiciones más nuevas, desde los bautistas independientes, el wesleyanismo y hasta el neopentecostal más descuidado. La mayoría del evangelicalismo de América entramos en este costal.

[Me incluyo] No tenemos confesiones muy bien sistematizadas ni robustas. No tenemos una tradición muy peculiar ni distintiva, a excepción de las tradiciones wesleyanas.

Somos más líricos en nuestra manera de interpretar la Biblia y de seguir las tradiciones de nuestros “padres espirituales” —aquellos que nos llevaron a Cristo

Estos tres grupos pueden considerarse creyentes. Obviamente pertenecer a un grupo no te asegura nada, pero en términos generales podemos clasificar de esta manera a aquellos que provienen de aquella Reforma [separación] del siglo XVI.

Unos de manera directa como copia exacta, y otros, como derivados de las implicaciones políticas, sociales y religiosas de la Reforma protestante.

Para ampliar lo anterior, cabe mencionar que la Reforma Protestante tiene dos alas generales, como comenté ayer. En esta ocasión ahondo un poco más en la descripción del bando “no católico romano”.

1. La Reforma Magisterial

a) Lutero y el luteranismo — Alemania. La mayoría de nosotros no somos luteranos y, sin embargo, no somos ajenos a lo que Lutero provocó. En este caso estricto e histórico, nadie tendría mayor “derecho” que ser llamado reformado. Pero no es así, se les conoció inicialmente como “evangélicos” y luego como “luteranos”.

b) Presbiterianos y reformados — Siuza, Paises Bajos [Holanda, Bélgica, Luxemburgo]. Al igual, después de Lutero se levantaron hombres como Calvino y Knox, para sistematizar e institucionalizar el pensamiento protestante desde otra región y punto de vista, con apoyo del Estado.

Aquí nace la tradición reformada, reformados y presbiterianos desde el inicio se autodenominaron “reformados”. En este sentido ellos tienen el derecho “canónico” de dicho nombre.

c) El Anglicanismo —Inglaterra, Gales e Irlanda. Fue otra cara de la Reforma Protestante que contó también con ayuda del Estado. Ellos históricamente también tienen una herencia Protestante y Reformada. De todos son los más cercanos al catolicismo romano.

2. La Reforma Radical

Imposible sería categorizar la reforma radical. Baste decir hoy que, estos fueron un grupo muy variado, nada homogéneo ni ordenado, pero con convicciones firmes, sobre todo en que el bautismo solo era para gente creyente, es decir, no para bebes.

Hay un libro de más de 1000 páginas que habla de este fenómeno: “La Reforma Radical”, de George Williams. Un libro académico y con credenciales.

Este movimiento que no tenía apoyo de algún gobierno, no fueron influyentes en países enteros, como los reformadores magisteriales. De hecho eran perseguidos tanto por Católicos Romanos como por Protestantes Magisteriales.

Como el bautismo de infantes era obligatorio para pertenecer a las grandes denominaciones y, aquellos que practicaban el re-bautismo [anabaptismo] eran condenados a ser ahogados, tanto por los reformadores magisteriales como por la iglesia católica romana.

Estos se oponían a la unión Estado-Iglesia, y promulgaban la libertad de consciencia que, claramente para ellos no existía tal libertad. Hubo varias anécdotas de tales enfrentamientos que hacen referencia a esta realidad [por ejemplo el mismo Casiodoro de Reyna, el traductor de la primera biblia completa al español].

Había herejías graves en ciertos grupos de este movimiento, indudablemente. Pero nunca me cansaré de decir que, no hay herejía más grande que no amar a tu prójimo y matarlo en el nombre de Dios:

Matar a un hombre no es defender una doctrina, es matar a un hombre”, dijo un hombre célebre.

Muchos historiadores serios han concluido, que la mayoría de protestantismo en América, tienen sus raíces fundamentadas en este movimiento y no en los reformadores magisteriales.

Todos los que no somos ni católicos romanos ni católicos ortodoxos orientales, somos hijos de la Reforma Protestante, algunos hijos “deseados” de la Magisterial y otros “no deseados” de la Radical.

Mi respuesta por todo lo anterior es que, sí podemos celebrar la reforma pero sin dejar de reconocer que fue en primer lugar una división y luego reforma. División, en lo personal, necesaria por varios motivos. Incluso, ayudó a través de la contrareforma para que la iglesia católica romana mejorar en algunos aspectos.

Aunque los estragos de la división fueron muy graves, hay que sacarle provecho.

Hoy podemos celebrar la Reforma Protestante no con ojos vendados ante el abuso de ciertos grupos, ni como si fueran héroes infalibles.

Celebrar en el sentido de recordar y reflexionar que allá se corrió sangre, que hubo hombres radicales que lucharon por la libertad de consciencia, que murieron pero dejaron antecedentes que después dieron fruto.

Que hoy tenemos muchas biblias y libertades sin precedentes, gracias a Dios que usa todo para que su Evangelio crezca. Dios nos ayude a seguir el legado y a visualizar los errores para no volverlos a cometer.


Imagen: El Monumento Internacional de la Reforma, generalmente conocido con el nombre de Muro de los Reformadores, se halla en Ginebra (Suiza). Elevado en el actual Parque de los Bastiones y con una longitud cercana al centenar de metros, se adosa a una parte de las antiguas murallas construidas en el siglo XVI y que rodearon la ciudad hasta mediados del siglo XIX. El monumento fue inaugurado en 1909. Las estatuas en piedra fueron realizadas por los escultores franceses: Paul Landowski y Henri Bouchard. El grupo central que aparece en la imagen representa a William Farel, Juan Calvino, Theodore Beza, y John Knox.


OTRAS ENTRADAS RELACIONADAS.

  • Día 1: La reforma protestante.
  • Día 2: John Wyclif: Grandes diferencias entre Protestantes y Católicos Romanos.
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  • Día 6: Las Reformas Protestantes

2 comentarios sobre “¿Quiénes pueden celebrar la Reforma Protestante? | Día 7

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