OYENDO NO OYEN


[Leemos] Ezequiel 30 al 34

[Meditamos] Ezequiel 33 y 34

Ezequiel, Jeremías, Oseas, Isaías y Amos fueron profetas que buscaban con desesperación que el pueblo se volviera a Dios. De hecho, los últimos veintitrés años Jeremías insistió que el fin de todo se venía, pero no hicieron caso. Babilonia estaba tomando a algunos presos y sitiando el país. El fin estaba llegando.

Aún así, Dios nunca abandona sus obras ni las deja a medias. Levantó un profeta en medio ya de un exilio iniciado, Ezequiel. El profeta fue levantado y por doce años antes del último final estuvo dando Palabra fiel. Lo extraño de esto es que el pueblo si iba a escuchar sus profecías, y había reflexión sobre lo que éste decía. El Señor le refiere al Profeta en los versos 30 al 33:

Se dicen unos a otros: “Vamos a escuchar el mensaje que nos envía el Señor”. Y se te acercan en masa, y se sientan delante de ti […] Me halagan de labios para afuera […] En realidad, tú eres para ellos tan solo alguien que entona canciones de amor con una voz hermosa, y que toca bien un instrumento; oyen tus palabras, pero no las ponen en práctica.

¿No es esto una característica recurrente en nosotros? ¿Cuántos sermones diciéndonos que hagamos lo bueno y evitemos lo malo? ¿Cuántos libros de teología y conferencias que nos alimentan a profundidad?

Frecuentemente decimos “amén y gloria a Dios”. Vamos a los sermones y conferencias, y adulamos a los grandes predicadores y escritores, pero no ponemos en práctica las palabras de ellos. ¿Qué pasaría si de pronto aplicamos todo lo que sabemos? ¿No estaría el mundo distinto a como lo encontramos hoy?

La sana doctrina viene a ser sólo como una canción de amor que con una voz hermosa se entona. Pero la sana doctrina que no lleva a una vida sana quedará sepultada junto a nuestras vidas sin fruto. El Señor concluye esta palabra con un juicio y una promesa, para las ovejas gordas y las flacas, en el Cap. 34 verso 18 al 24:

¿No les basta con comerse los mejores pastos, sino que tienen también que pisotear lo que queda? ¿No les basta con beber agua limpia, sino que tienen que enturbiar el resto con las patas? Por eso mis ovejas tienen ahora que comerse el pasto que ustedes han pisoteado, y beberse el agua que ustedes han enturbiado. Por cuanto ustedes han atacado a las más débiles, hasta dispersarlas, voy a salvar a mis ovejas […] Entonces les daré un pastor […] Yo el Señor, seré su Dios, y mi siervo David será su príncipe. Yo, el Señor, lo he dicho.

[Oremos] Que no seamos sólo oidores de la sana doctrina, y fan de los grandes ministerios. Que nuestra vida sea un sacrificio vivo. Que no seamos de las ovejas gordas que de lo tanto que comen, humillan a las débiles. Padre ayúdanos a poner en práctica lo que enseña nuestro Señor, el gran pastor que tu prometiste a aquel pueblo, el hijo de DAVID, el Señor Jesucristo, y que nos lleve a comer pastos verdes y a ser fieles en todo. Así sea.

#GimnasioEspiritual | Ps. Jonathan García

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