LA ESPERANZA MUERTE AL ÚLTIMO


[LEEMOS] EZEQUIEL 35 AL 42

[MEDITEMOS] CAP. 36 Y 37

Todo estaba acabado. No sólo se llevaron a los mejores hombres a Babilonia. No sólo habían destruido los muros y las puertas de la ciudad santa. También habían tocado el lugar más valioso para el pueblo: el templo. Lo destruyeron y se llevaron los objetos santos.

El pueblo sollozaba: “Nuestros huesos se han secado. Ya no tenemos esperanza. ¡Estamos perdidos!” (37.11). Sin esperanza, sin identidad y sin nada, ¿qué habría de venir? El profeta Ezequiel que era de linaje sacerdotal tenía la última palabra de parte de Dios: restauración. Cuando todo parece terminar, todo vuelve a iniciar.

Pero Dios le refirió al pueblo de Dios en el capítulo 36 lo que había prometido desde la antigüedad: “Cuando se encuentren lejos, vuélvanse a mí, yo restauraré todo” (comparar con Deuteronomio 30). Pero aclara que, lo hace por Su nombre, porque ellos lo único que hicieron fue profanarlo delante de las naciones, y esto no se puede quedar así (Ezequiel 36.20-23).

Queda claro el lenguaje sacerdotal de Ezequiel en esta profecía, con la constante antítesis entre profanar y santidad. El Señor Dios nuestro les promete a estos huesos secos (como muertos) que:

  • Los reunirá desde las naciones y los traerá nuevamente a la tierra.
  • Los rociará con agua pura y los limpiará de toda impureza (un rito sacerdotal).
  • Les dará un nuevo corazón y espíritu nuevo, quitará el corazón de piedra. Y lo más importante o crucial,
  • Les infundiré mi Espíritu para que anden en mis mandamientos.
  • Vivirán nuevamente en su tierra, y Él será su Dios y ellos su pueblo, y restaurará todas las bendiciones de las que se habían perdido al estar lejos de su presencia.

Finalmente dice: El día que los purifiqué, v36 “Entonces las naciones que quedaron a su alrededor sabrán que yo, el Señor, reconstruí lo que estaba derribado y replanté lo que había quedado como desierto. Yo, el Señor, lo he dicho, y lo cumpliré”.

Esta promesa significaba una resurrección para un pueblo muerto que era con un valle de huesos secos, por eso dice en el capítulo 37.11 “Pueblo mío, abriré tus tumbas y te sacaré de ellas, y te haré regresar a la tierra de Israel” y v.14 “Pondré en ti mi aliento de vida, y volverás a vivir […] Entonces sabrás que yo, el Señor, lo he dicho, y lo cumpliré.

Parecía imposible por lo que veían sus ojos, fuera de su país, sin templo y sin nada. Pero de repente se olvida que siempre es por gracia. Estemos arriba o estemos abajo. Estemos cumpliendo o desobedeciendo. Olvidarnos de la gracia nos lleva a la hipocresía o a la desesperación.

[OREMOS]

No importa el momento que estemos viviendo siempre es bueno recordar que, la gracia de Dios nos sostiene en los lugares más oscuros, que siempre hay forma de regresar a su presencia y de ser restaurado a sus bendiciones que da la obediencia de corazón. Oramos porque Dios ponga un corazón recto y humilde en cada momento alto o bajo. Así sea.

#GimnasioEspiritual | Ps. Jonathan García

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