NO SOMOS MEJORES QUE ELLOS


[LEEMOS] ESDRAS 4 AL 10
[MEDITAMOS] ESDRAS 9.15

Permanecer en los mandamientos del Señor no es sencillo. Regresar a su voluntad cuando se está lejos [como en un cautiverio] será una batalla fuerte. Las pruebas, las adversidades y todo tipo de turbulencias se hacen presentes cuando queremos comprometernos con nuestro Dios. Es una regla en la vida de piedad.

Sabemos que, de una manera muy sorprendente Dios proveyó todos los recursos para que su pueblo regresara a la ciudad santa para reconstruir su templo y, a pesar de todas las adversidades, los hombres de Dios, profetas y gobernantes buscaron la forma en que Dios respaldara su misión a través de distintos reyes paganos.

No obstante, el regreso de este grupo de al menos 50 mil personas se contrasta con todos aquellos que no desearon volver, prefiriendo la comodidad de una vida hecha en Babilonia, de una vida lejos del compromiso diario y semanal de las fiestas del Señor. Aún así, estos que regresaron no estaban exentos de fallar.

Esdras lo vivió y nos da una lección, al recibir el siguiente informe (9:1-2) “El pueblo de Israel, incluso los sacerdotes y levitas, no se ha mantenido separado de los pueblos vecinos, sino que practica las costumbres abominables de todos ellos […] Y los primeros en cometer tal infidelidad han sido los jefes y los gobernantes”.

La reacción en la actitud de Esdras y sus acciones suponen una actitud modelo en nosotros. Nos cuenta que “se reunieron todos los que obedecían la Palabra de Dios”, y pasaron un tiempo de angustia profundo hasta la hora del sacrificio de la tarde [tiempo de oración]. Esdras ora profundamente (Esdras 9.6-15):

Dios mío, estoy confundido y siento vergüenza de levantar el rostro hacia ti, porque nuestras maldades se han amontonado […] Pero ahora tú, Señor y Dios nuestro, por un breve momento nos has mostrado tu bondad al permitir que un remanente quede en libertad y se establezca en tu lugar santo […] Después de todo lo que nos ha acontecido por causa de nuestras maldades […] reconocemos que tú, Dios nuestro, no nos has dado el castigo que merecemos […] ¿Cómo es posible que volvamos a quebrantar tus mandamientos? […] ¡Señor, Dios de Israel, tú eres justo! Tú has permitido que hasta hoy sobrevivamos como remanente. Culpables como somos, estamos en tu presencia, aunque no lo merecemos.

Aquellos que son espirituales procuren llorar con angustia por aquellos que se han alejado, por los que pecaron, por los que prefirieron una vida cómoda. No somos mejores que ellos, simplemente no lo merecemos. Guardemos su palabra, comprometámonos al servicio, amemos y soportemos con paciencia a los débiles. La misericordia de Dios es nueva cada día para todos aquellos que deseen regresar y para que los que hoy están firmes, no caigan. No nos cansemos de hacer el bien.

[Oremos]

Señor, ayúdanos a tener la humildad cuando estamos guardando tu palabra. A no perder la brújula de que si algo somos, es por gracia. A no olvidar que, el esfuerzo y el compromiso es algo que tu, oh, gran Dios, pides a nosotros. Queremos responderte con todo nuestro pensar, nuestro sentir y nuestra capacidad. Te amamos y deseamos estar cerca de ti. Perdónanos por no ver el pecado, por caer en el mal. Así sea.

GimansioEspiritual | Ps. Jonathan García

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