Un nuevo desafío | Intro


Como muchos ya lo saben, soy pastor y soy ingeniero civil enfocado a los costos y al manejo de datos, lo cual modela mi cosmovisión y rol dentro de la iglesia evangélica. Funjo como pastor de una iglesia local en México. Soy padre y esposo. Este espacio y mi página de facebook “Pastor Laico” describen el punto de partida de este enfoque.

Pastor es una figura muy conocida en la actualidad que, ha tenido ciertos abusos de autoridad o deficiencias hacia la congregación y la sociedad. Pero, me referiré más bien a las funciones pastorales a las que casi todos tienen llamado. De alguna forma u otra, alguien depende de nosotros como su autoridad inmediata. Sea padre, dueño de algún negocio, o líder de la congregación. Así, casi todos ejercemos funciones pastorales, de supervisión y cuidado.

Laico es alguien que no está en “la nómina” de las congregaciones. Una persona laica es quién se dedica a cualquier cosa fuera de las cuatro paredes de la iglesia: ingeniero, doctor, cocinero, obrero, dentista, ama de casa, deportista, abogado, político, etc. La gran mayoría en la iglesia visible e invisible caerán en este categoría.

Pastor laico desde el punto de vista gramatical puede ser un oxímoron. Precisamente quiero causar un contraste extraño entre estos dos conceptos. Algo así como “claro-oscuro” o “ruido-ensordecedor”. Esto se deriva en que, según mí diagnóstico, uno de los grandes errores que hemos cometido como iglesia es, separar demasiado la armonía y sinergia entre el pastor y el laico. Esto nos lleva a muchos problemas de logística en la vida cotidiana.

Esto lo podemos palpar cuando la mayoría de los líderes del siglo pasado hicieron de esto una dicótoma, en la cual el joven debería elegir entre: ¿Pastor o laico? Parecería que, habría que renunciar a la vida laica para tener parte del servicio a Dios. Parecería que, sólo podemos servir al Señor predicando desde un púlpito o desde un instrumento o desde el aula.

Dicha situación orilló a muchos jóvenes a apartarse del servicio, enfocándose sólo en sus propias carreras, sin encontrar conexión entre el servir a Dios y ejercer alguna profesión. Esta realidad provocó que el mundo fuera abandonado por los “espirituales”, ya que, todos los que mostraban vocación y fe eran reclutados y confinados a las cuatro paredes, dejando afuera disminuidos a los “menos espirituales” a merced de las batallas culturales.

No estoy menospreciando a los “menos espirituales” ya que, los culpables somos los pastores que, fuimos los que los dejamos fuera del programa de crecimiento. Y en contraparte, los “espirituales” fueron preparados para una batalla del siglo pasado, al separar una supuesta espiritualidad que no afecta los aspectos de la salud, el trabajo, la cultura, el arte, la economía o las emociones, llamando a todo estas categorías “lo secular”.

¿Han notado que los hermanos más leales a la iglesia y ministerio generalmente son menos competentes e influyentes en la vida cotidiana? ¿Y que, aquellos que son prosperados afuera, siendo influyentes o teniendo negocios importantes, carecen de convicciones firmes? Esto nos lleva a una paradoja que nos deja impotentes ante un mundo sagaz.

Sumando a todo esto, esta generación vivió y sigue viviendo la transición de la era de la información, misma que, trajo consigo una revolución en tecnologías disruptivas que, dejan obsoleto rápidamente lo anterior [el celular y las computadoras, por ejemplo]. De esta forma “nuestros padres” no pudieron anticiparse a lo que venía, ni tampoco tenían las armas para preparar de una manera distinta a “sus hijos”. La época rompió bruscamente con la anterior, dejando mucho de las armas del siglo pasado totalmente irrelevantes [obsoletas], entre ellas, algunas formas de ser iglesia.

Hoy la generación Milenial [de 25 a 40 años] está recibiendo la estafeta de la Generación X [de los 40 a los 60 años] que, en mi opinión enfrentó sus propias batallas de buena manera. Estos junto con sus padres [los Baby boomers] entendieron que el arma de su siglo fue la evangelización. Aún recuerdo con emoción como mis padres me contaban sobre todas las formas continuas en las que evangelizaban, afectando también a mi generación que, intentaba emular sin mucho éxito aquellas acciones.

El siglo ha cambiado y junto con esto, vienen nuevos desafíos. El mapa del anterior siglo no funciona de manera óptima. Hay nuevos edificios, nuevas rutas que, si no lo actualizamos no llegaremos a las metas. Este siglo XXI nos llama a un cambio de paradigma. Las armas del siglo pasado ya no son efectivas, por lo que, necesitamos mejorarlas. El enemigo es diferente y fortalecido. Hoy necesitamos discípulos para el Siglo XXI que, expresen con creatividad y sagacidad que, Cristo está reinando.


¿Estamos preparados para esta batalla?

  • Esta serie que comienzo hoy es una pequeña aportación desde mi posición y cosmovisión,
  • Soy un evangélico conservador pero no fundamentalista.
  • Creo en las doctrinas fundamentales del cristianismo que fueron validadas en los primeros concilios universales, tales como la convivencia de la divinidad de Cristo y su naturaleza humana, en la trinidad, en que el Espíritu, Cristo y el Padre son de una misma sustancia.
  • Creo que la Biblia sigue siendo relevante y es fiable y fidedigna, todo esto sin desconocer ni subestimar los avances en las ciencias críticas.
  • Creo que la salvación es por gracia y sólo se toma por medio de la fe.
  • Creo que el Señor Jesucristo ya está reinando y que su reino ya ha llegado en la presencia del Espíritu y, que cada creyente es testigo y partícipe de esto.
  • Creo que el Señor Jesucristo vendrá a instaurar definitivamente su reino que comenzó en su resurrección.
  • Creo en la iglesia como el cuerpo de Cristo que, hoy mismo tiene formas y maneras distintas, diversos pero unidos en una misma misión: para que la bendición de Dios, del perdón y su Espíritu, se pongan accesible a toda ser humano.
  • Discípulos Siglo XXI [desde ahora Ds21] es una serie que, buscará desde estos cimientos , traer luz sobre la situación global en el mundo y en la iglesia. Buscando aportar para fortalecer nuestras armas y nuestras formas. Percibo un llamado histórico para los jóvenes a tomar la estafeta, y para pelear nuestras propias batallas.

Vector de [fondo] Infografía creado por freepik – www.freepik.es

Recursos disponibles

Descarga versiones de la Biblia en audio [versiones variadas del Nuevo Testamento dramatizado]. Descarga ebook gratuito del erudito del Nuevo Testamento Craig S. Keener.

1 comentario en “Un nuevo desafío | Intro

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