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¿CUÁL DEBE SER EL SALARIO DE LOS PASTORES?


 ​Collin Hansen Entrevista a John Piper | 06 de Noviembre de 2013 | The Gospel Coalition | #Pastores

No puedo decir que me relaciono mucho con los informes sobre los altos salarios de algunos pastores y la construcción de sus mansiones sofisticadas. Pero las conversaciones sobre el dinero y el ministerio pueden ser igual de torpes y frustrantes en el otro extremo de la escala salarial. Para los pastores que sobreviven mientras trabajan en dos empleos, y para las iglesias que luchan por cumplir con sus obligaciones, el dinero restringe las relaciones y estrecha la fe. ¿Cómo saben los pastores cuando necesitan pedir más dinero? ¿Cómo saben las iglesias cuando deberían darle?

John Piper podría haber vivido holgadamente de las regalías de sus libros y de los honorarios de sus disertaciones. ¿Por qué eligió vivir más como un pastor común a lo largo de más de 30 años en la Iglesia Bethlehem Baptist en Minneapolis? Hablé con el fundador y maestro de Desiring God sobre el trabajo duro, la “teología de la pobreza”, consejos para pastores jóvenes, y más.

¿Cuándo te diste cuenta de que se necesita un plan para manejar el dinero obtenido de las prédicas y como escritor? ¿Alguna vez te sentiste tentado a quedarte con el dinero para ti mismo?

Cuando comencé mi ministerio como pastor en Bethlehem, nunca había pasado por mi mente que iba a producir una gran cantidad de ingresos por escribir. Recibí modestos honorarios de cien o doscientos dólares por bodas y funerales. Los acepté con agradecimiento. Yo pensaba que, si era fiel, los ingresos aumentarían, y tarde o temprano iba a hacer más de lo que necesitaba. Por lo tanto, yo creía desde el principio que debía saber planificar para regular la acumulación de tesoros en la tierra. De lo contrario, poco a poco podría llegar a creer que mis deseos eran mis necesidades, y los gastos se expandirían, como siempre lo hacen, para alcanzar los ingresos. Así que Noël y yo desde el principio pusimos en marcha un “diezmo gradual”. Es decir, tratamos de dar un mayor porcentaje con cada aumento salarial, y no solo una mayor cantidad.

Con las ventas exitosas de Desiring God (Sed de Dios) en 1987, vi que podía haber un ingreso sustancial de los escritos y las conferencias. Decidí entonces que no debía reservar ese dinero para mí, sino canalizarlo hacia el ministerio. Nunca dudé que el Señor nos proporcionaría un sueldo que sería suficiente para nuestras familias. Así que no vi ninguna razón para quedarme con el dinero que entraba por libros y conferencias. Estas regalías y honorarios eran ganancias ingresadas durante mi labor como pastor de Bethlehem, por lo que me parecía que la iglesia debía beneficiarse de ellos, no yo en particular.

Al principio pensé que podía hacer esto simplemente mediante la canalización de las regalías a la iglesia, pero pronto me di cuenta que esto tenía implicaciones fiscales. Dado que estas regalías estaban técnicamente bajo mi control como propietario del copyright, darlo todo a la iglesia me hacía responsable del impuesto sobre la renta. Así que hemos creado una fundación. La Fundación Desiring God (Deseando a Dios, en español) es ahora dueña de todos los derechos de autor de mis libros y de la propiedad intelectual, y recibe y distribuye todo el ingreso. No tengo acceso al dinero en absoluto. Yo participo en el consejo de la fundación con mi esposa y otras cinco personas. Este consejo salvaguarda los objetivos de la fundación, y tomas las decisiones sobre a qué ministerios deben ser entregados los ingresos. Es un ministerio emocionante.

Además, hemos tomado la decisión de que todos los honorarios irían a los ministerios que representamos, no a nosotros mismos.  Así fue en la iglesia mientras yo fui pastor y ahora es así en Desiring God. Mientras fui pastor en Bethlehem, nunca recibí ingresos desde Desiring God. Así que durante los últimos 25 años más o menos, hemos vivido con un flujo continuo de ingresos. Sigue siendo así, ya que ahora recibo pago de Desiring God. Nunca he pasado una grave necesidad. Nada de esto se ha sentido como un sacrificio.  Me veo a mí mismo como muy rico de acuerdo a los estándares del mundo. Más allá de toda duda, es mejor dar que recibir y atesorar.

¿Por qué un pastor de una iglesia creciente y próspera no debería ganar más dinero como recompensa por su duro trabajo y como incentivo para permanecer en el lugar? Después de todo, la iglesia probablemente sufriría financieramente y numéricamente si él se marcha.

Nunca sentí que yo era un privilegio para la iglesia, sino que ella lo era para mí. Estar en Bethlehem era un don, todo un regalo. Pensar que soy tan valioso que me merezco los beneficios que provienen de mi ministerio es ajeno al Espíritu de Cristo. Él vino para servir y dar su vida en rescate por muchos. Jesús era absolutamente indispensable en el ministerio que llegó a realizar y el objetivo principal de su ministerio era dar, dar, dar, no recibir, recibir, recibir.

Mi pregunta es: ¿por qué un pastor quiere hacerse rico? Jesús dijo que es difícil para un rico entrar en el reino, y Pablo dijo que los que quieren enriquecerse “caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición” (1 Timoteo 6:9).  Estos textos, y muchos otros, me hacen pensar: mi alma, y por tanto, el bien de la iglesia, estarán mejor si yo pongo un límite a lo que atesoro.

Ese “trabajo duro” que mencionaste es un trabajo para el avance de la misión de Cristo y el bien de la iglesia. Y cada pastor sabe que aun si “he trabajado más que todos ellos, no fui yo, sino la gracia de Dios conmigo” (1 Corintios 15:10). Y grandes olas de esta gracia rompen sobre nosotros provenientes de las oraciones y la colaboración de la gente en nuestra iglesia. No solo eso, sino que mientras yo estoy predicando fuera y escribiendo, mi equipo me está cubriendo en muchas maneras. Esa inversión de tiempo podría haberse enfocado más directamente en la iglesia. No fue así. Nunca pensé: ellos me deben. No me debían. Yo les debía a ellos. Al día de hoy, sé que la Iglesia Bethlehem Baptist fue más un regalo para mí que yo para ella.

¿Alguna vez ha sentido que su iglesia no pudo o no quiso cubrir adecuadamente las necesidades de su familia? ¿Cómo aconsejaría usted a un pastor que se esté sintiendo así en este momento?

Nunca me sentí así: 25.000 dólares al año era más de lo que yo necesitaba en 1980, y cuando mi sueldo alcanzó los 100.000 dólares por primera vez en mi último año en Belén, era más de lo que yo necesitaba. Yo no asumo que este sea el caso para todos los pastores. Por eso es que yo no digo que las estrategias que he utilizado se deban aplicar para todos. Hay todo tipo de situaciones que podrían garantizar ganancias e ingresos sostenibles a un pastor, además del de su ministerio en la iglesia. Pablo hacía tiendas. Pero seamos cuidadosos en este punto. El objetivo de Pablo era, como él decía, excepcional. El trabajador es digno de su salario. No le pongas bozal al buey que trilla.

El objetivo de Pablo no era hacerse rico con la fabricación de tiendas y renunciar a los ingresos de la iglesia, como si esa pequeña abnegación fuera una justificación para hacer millones en regalías por las tiendas. Su objetivo era evitar toda apariencia de querer hacerse rico en el ministerio. Pablo temía dar la más mínima impresión de que su vida de trabajo era un “pretexto para la avaricia” (1 Tesalonicenses 2:5). La forma de pensar de Pablo no era que tenía “derecho” a hacerse de su “ingreso ganado con tanto esfuerzo”. Su mentalidad era renunciar a cualquier derecho que pudiera hacer que la gente pensara que él amaba el dinero: “No hemos hecho uso de este derecho, sino que sufrimos todo para no poner un obstáculo en el camino del evangelio de Cristo” (1 Corintios 9:12).

¿Existe tal cosa como una antibíblica “teología de la pobreza”?

Sí. Hay mucha teología que no es bíblica. Por ejemplo, sería antibíblico ensalzar o idealizar la pobreza. La Biblia establece un camino intermedio entre la miseria y la opulencia: “No me des pobreza ni riquezas; manténme del pan necesario; no sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, y blasfeme el nombre de mi Dios” (Proverbios 30:8-9).

Cuando Jesús dijo: “Bienaventurados vosotros los pobres” (Lucas 6:20), quiso decir: Dios va a mostrarse especialmente valioso y de gran alcance para los pobres que confían en él, no a los pobres que no conocen al Señor (“Ciertamente éstos son pobres, han enloquecido, pues no conocen el camino de Jehová, el juicio de su Dios. “Jeremías 5:4).

Sería un error asumir que todos los pobres son humildes o generosos. Los diez leprosos eran todos pobres. Jesús los sanó a todos. Nueve resultaron ingratos (Lucas 17:17). No solo los ricos son egoístas.

Pero también sería un error pensar que la Biblia trata a la riqueza y la pobreza como igualmente peligrosas espiritualmente. Las riquezas son más peligrosas. No leemos: “Solo con dificultad podrá una persona pobre entrar en el reino de los cielos” (Mateo 19:23).

¿Cuánto es demasiado? Casi cualquiera de nosotros en los países desarrollados está mucho más cómodo que nuestros hermanos y hermanas que trabajaban para el evangelio en la mayor parte del mundo.

La imposibilidad de trazar una línea entre la noche y el día no significa que usted no puede saber que es medianoche. Si alguien se está muriendo de hambre, es pobre y necesita ayuda urgente. Si algún pastor tiene diez veces más que el promedio de las personas en su iglesia, él les está comunicando que las cosas materiales son muy importantes para él y viene a ser una piedra de tropiezo.

La Biblia elogia el ayuno y la fiesta, y no porque la comida sea mala o porque nadie esté hambriento. Es porque es malo ser esclavos de las cosas buenas y es bueno disfrutar a Dios en sus dones.

Yo le digo a mis hijos, cuando la conducta es cuestionable, no solo hay que preguntarse: “¿Qué tiene de malo?”. Pregúntate, “¿esto me ayudará a engrandecer a Cristo?” Esa fue la pasión de Pablo (Filipenses 1:20).

Acumular dinero y comprar mucho más de lo que se necesita no hace que Cristo luzca su grandeza. Hace que las cosas parezcan gran cosa. Hay una razón por la cual Pablo dijo: “Porque nada hemos traído a este mundo, y no podemos sacar nada del mundo. Así que, teniendo sustento y abrigo, con ello estaremos contentos” (1 Timoteo 6:7-8).

¿Cómo aconsejaría a pastores jóvenes con respecto a sus finanzas a medida que comienzan a ser invitados a hablar en conferencias y a escribir libros? ¿Su consejo sería diferente para un abogado o un médico que crecen en sus carreras?

Hable con los ancianos acerca de todas estas cosas. Sírvales el tiempo suficiente y sea lo suficientemente humilde de tal manera que ellos sepan que usted se preocupa por la iglesia y que no está solamente usando la iglesia para su promoción profesional. No se mueva a un tipo de ministerio que ellos desaprueben.

Establezca un grupo administrativo entre ellos (no desde el exterior) a quien rendir información sobre todos sus honorarios y otros ingresos fuera de la iglesia. Llegue a un acuerdo con ellos sobre lo que es apropiado que usted retenga y sobre qué recibirá la iglesia. Haga de la iglesia el lugar adonde se destine la mayoría de sus donaciones.

Planee vivir del salario de la iglesia tan pronto como sea posible. Una vez que cubra sus necesidades y ahorre adecuadamente, aumente el porcentaje de sus ofrendas más allá del diezmo cuando el aumento de sueldo sea mayor que el aumento del costo de la vida.

Satúrese a usted mismo con las palabras del Nuevo Testamento sobre el dinero. Usted se encontrará más a menudo convicto que confirmado en su abundancia occidental. Disfrute de los dones de Dios, disfrutando de Dios en ellos y a través de ellos. Sepa que nunca resolverá esto completamente. Por lo tanto, esté agradecido por el evangelio de la gracia que cubre todos nuestros pecados.

Este artículo fue publicado originalmente el 6 de noviembre 2013 para The Gospel Coalition. Traducido por Eddy Garcia.

One comment

  1. Juan C. Valladares S. · septiembre 10, 2014

    Es importante este tema sobre todo cuando sabemos lo que esta sucediendo en el seno de la Iglesia por no decir delas diferentes denominaciones y es importante cuando se trata del Pastor un hombre escogido por Dios para que cuide un grupo o una congregación o un rebaño la importancia de este tema es que el salario de un Pastor es relativo de acuerdo al lugar donde se ubique la denominacion,podemos ver según el artículo que en los paises desarrollados es muy sustancioso y hablamos de un Pastor humilde y sencillo llevan una vida comoda sin necesidades si miramos a los paises subdesarrollados la posicion de los pastores en su mayoria pasan por muchas necesidades tienen sueldos en la mayoria de los casos no pasan de 150 dolares al mes al año no llegan ni siquiera a los 2000 dolares que es el sueldo de un mes del pastor de un pais rico (desarrollado) si hablamos que somos un solo cuerpo parece que los pastores que viven en los paises ricos deberian ofrendar o dar de lo que les sobra a sus hermanos pastores de los paises pobres,existen muchas instituciones en el mundo que apoyan programas sociales y que son ajenas a la Iglesia de Cristo,debemos tener mas sensibilidad y no estoy hablando de recibir dinero pueden ser por ejemplo meteriales biblicos y por favor biblias comunes hay muchas lo que se necesita son biblias de estudio,comentarios biblicos,diccionarios biblicos,etc,etc porque no ayudarlos en las construcciones de sus templos en muchos casos los pobres se tienen que reunir en lugares que se parecen a los lugares del primer siglo hay muchas religiones que en este tema nos llevan mucha delantera.El Señor dijo muy desconcertado cuando El venga hallara Fe en la Tierra (Luc.18:8)

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