Ora a pesar de todo.


Ay, hermano, ora; a pesar de Satanás, ora; dedica horas a orar. Es preferible que descuides a tus amigos que no a la oración. Es preferible que ayunes, que no desayunes ni almuerces ni tomes el té ni cenes (ni que duermas tampoco) a que no ores. Y no debemos hablar de la oración, sino que debemos orar de corazón. El Señor está cerca. Viene sin hacer ruido mientras las vírgenes duermen.

— A.A. Bonar, citado por John Piper en ‘Hermanos, no somos profesionales’.

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