4. Porque

4. ¿Por qué están mirando al Cielo? | #CEO


►4. ¿Por qué están mirando al Cielo?

■ Casa de Oración Rancho Nuevo | 08 de Junio de 2014 | Jonathan J. García | #CEO

4. Porque están mirando al cielo

Hechos 1. 7Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; 8pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. 9Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. 10Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, 11los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.


Extracto:

Cristianos, ¿por qué miran al cielo? Y creo que cada uno tendrá una respuesta distinta. Pero pienso que es un principio para todas las edades del cristianismo. Nos distraemos con cualquier cosa, sea buena o sea mala. Mirar al cielo, en este caso no tenía nada de malo en sí mismo; pero quedarse mirando por mucho tiempo, tal vez sí. ¿Por qué miramos al cielo? ¿Por qué se quedan mirando? Hay una misión, hay un mandamiento, hay una prioridad. Y sin embargo, sólo están mirando. Así veo esta generación de cristianos: están mirando.

¿Qué es lo que miran?

Miran predicar al excelente pastor, admiradores de la sana doctrina. Miran al ministerio de música, y hasta tienen sus favoritos. Miran cómo otros evangelizan, y desean tener tal convicción. Miran cómo unos cuantos hacen la obra del ministerio. Miran cómo unos cuantos se toman en serio el estudio y lectura de la Biblia. Miran cómo pocos llegan temprano. Miran como pocos llegan a la oración. Miran conciertos cristianos. Miran televisión cristiana. Miran los defectos de cada ministro y ministerio. Miran y miran, y no hacen; miran y miran, y no practican; sólo se quedan mirando al cielo. Miran las cosas buenas que unos cuantos hacen, y por supuesto las malas ni se les escapan. ¿A qué compararé a esta generación? La respuesta de Jesús sigue siendo relevante en estos tiempos:

Mateo 11. Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas, y dan voces a sus compañeros, 17 diciendo:Os tocamos flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no lamentasteis. Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: Demonio tiene.19 Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Pero la sabiduría es justificada por sus hijos.

Es la generación que tiene todo a su favor, y sólo se sienta en las plazas de espectadores. Una generación que es fan de aquí y fan de allá. Seguidores de Cefas, seguidores de Apolos, seguidores de Pablo. ¿Y quién es Cefas, Apolos y Pablo? Es una generación que es admiradora. Simples fans. Fanáticos y defensores de un movimiento y de una denominación. Fanáticos de los buenos sermones, fanáticos de ministerios. Fanáticos de los hombres. Exaltan a los hombres en lugar de a Cristo. Se ponen sobrenombres y se sienten los nuevos reformadores. Pero sólo son admiradores de la buena doctrina, no van más allá, no la practican. No actúan, no van a los cultos de oración, no van a su aposento a agonizar por su prójimo, no evangelizan, no plantan iglesias, pero bien que las critican.

Señalamos la idolatría de otras religiones, y acá tenemos la nuestra. No se puede ni levantar un hombre de Dios que predique la verdad, porque de inmediato le hacen reverencia y le ponen sobre el pedestal. Y por el otro lado, el otro tipo de fan, que si se sienten ofendidos o incomodados por las predicaciones, se cambian de iglesia. Hasta encontrar una que se les acomode a sus gustos y personalidad. Por un lado están los sensuales, y por el otro los insensibles.

Antes los hombres de Dios actuaban, hoy sólo hablan. Antes clamaban y lloraban por su prójimo, por aquellos que vivían en el error; hoy se ríen de ellos haciéndoles burlas sarcásticas [memes], llamándoles ignorantes — continuista, pentecostal, infralapsario, carismático, arminiano, dispensacionalista, terrorista y todo lo que termine en “ista” . Antes los predicadores salían a las misiones, hoy se quedan en el escritorio. Antes admirábamos a los que arriesgaban su vida, hoy admiramos a los que escriben libros y se enriquecen por ello. Antes queríamos imitar a los que sacrificaban su vida, su dinero y su tiempo, hoy sólo queremos ser teólogos —sólo conocimiento. Los fariseos de antes presumían sus “buenas obras”; los de hoy presumen su “conocimiento”.

Algo ha sucedido, ¿A qué compararé está generación? Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas y sólo son espectadores. Presumen sus iglesias, sus ministerios, los mejores libros; pero estamos tan lejos de vivir en el reino de Dios como Dios lo desea [Hágase su voluntad así como en el cielo en la tierra], de proclamar el Evangelio y de esperar activamente su venida. ¿Cristianos, por qué están mirando? El volverá, pero por mientras recibirán poder por el Espíritu para ser testigos (Hechos 1.8). ¡Dios nos ayude!


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2 comments

  1. Yolie Brangeliez · junio 18, 2014

    Muchas gracias por excelente estudio.

  2. Jonathan García · junio 18, 2014

    ¡Saludos y bendiciones Yolie!

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