El orgullo se debe temer


«A menos que la humildad preceda, acompañe y siga cada buena acción que realizamos, que sea a la vez el objeto que mantenemos ante nuestros ojos, el apoyo al que nos aferramos y el guardián al que estamos sujetos, quitemos totalmente el orgullo de nuestro lado en cualquier buen trabajo en el que nos congraciemos.

Todos los otros vicios son de temer cuando estamos haciendo el mal, pero el orgullo se debe temer incluso cuando hacemos buenas acciones, no sea que las cosas que se hacen de una manera loable sean dañadas por el deseo de la propia alabanza».

— Agustín de Hipona.

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