Daniel

Decisiones


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■ Jomaly Yañez | #Decisiones

Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse…

Ante cuántas situaciones en nuestra vida cotidiana tendríamos que hacer lo mismo, noten que dije ‘hacer’, no ‘decir’; ‘decir’ es muy fácil, no cuesta nada, nos imaginamos a nosotros mismos en un momento complicado de prueba, y pensamos “de seguro haría lo correcto, de seguro sería valiente y honraría a Dios con mi proceder” pero, ¿qué hay de la realidad?

En tiempos de Nabucodonosor, Babilonia invadió el reino de Judá, y como era costumbre, en base a ciertas características, seleccionaron a algunos hebreos para que vivieran por algún tiempo en la corte del rey a fin de que fueran preparados para ser ‘mediadores’ entre babilonios e israelitas (Daniel 1:3,4); entre los jóvenes escogidos para esta tarea, se encontraba Daniel, de quien debiésemos imitar la firme actitud, convicción, seguridad y entereza con que enfrentó esta adversa situación. Seguramente conoces la historia (Daniel 1), habrás ya escuchado sobre las hazañas de éste joven, recordemos un poco, entonces. Daniel fue separado de su familia, de su entorno, de las cosas que él conocía (Daniel 1:6), y por si esto fuera poco, fue ‘obligado’ a deshonrar a Dios, pues incluso su nombre fue cambiado por uno que en lugar de dar gloria a Dios, exaltaba a uno de los dioses paganos de los babilonios (Daniel 1:7), debía alimentarse de la comida y el vino que Nabucodonosor consumía (Daniel 1:5), lo cual significaba rendir culto a sus deidades ignorando el llamado al compromiso que Dios había establecido en su ley (Éxodo 34: 14,15) y olvidando el testimonio de sus antecesores en la fe (como se menciona de Moisés en Hebreos 11:24-26); ¿y qué hizo? propuso en su corazón no contaminarse; motivador, ¿no creen? A primera vista, la anterior declaración nos parece un tanto romántica y hasta sentimental, pudiésemos pensar que Daniel estaba actuando de acuerdo a lo que sentía, ¡y sin duda sentía algo!, pero su decisión va más allá de eso. Proverbios 4:23 nos da luz respecto a ‘decidir en el corazón’:

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida”.

Cuando la Biblia habla de ‘corazón’ se refiere todo el ser interior de cada persona, es decir, a sus pensamientos, sus razonamientos, sus emociones y voluntad. De manera que una decisión de esta magnitud no puede darse así como así, como por arte de magia, requiere de una base sólida, que definitivamente no es nuestro ‘buen juicio’; ¿entonces qué es? es nada más y nada menos que una vida llena del Espíritu Santo.

Nos dice Pablo en Efesios 5:18:

“No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien, sed llenos del Espíritu”.

Por el contexto nos damos cuenta que el apóstol está haciendo una exhortación a vivir siendo controlados constante y persistentemente por el Espíritu Santo, a estar siempre bajo su influencia y sometidos a él, de tal modo que podamos cada día buscar la santidad, por medio de su Palabra y de la oración. Sólo de esta manera -siendo controlados por el Espíritu- podremos tomar decisiones que honren a Dios, en lugar de dejarnos llevar por nuestras engañosas emociones. No puede ser de otra manera, no podemos agradar a Dios y decidir correctamente en nuestros propios medios, ya que nuestra voluntad y deseos están contaminados por nuestra vieja naturaleza que no busca más que su propia satisfacción; si bien es cierto que somos nuevas criaturas, aún estamos ligados a este cuerpo de muerte, junto con todas sus pasiones y deseos, ¿te das cuenta que por esta razón no podemos confiar en nosotros mismos? Necesitamos ser dirigidos por el Espíritu, pues como dice Pablo en Romanos 7:18 y 19:

“Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago”.

Así que no pienses que por ti mismo, sin ser dirigido y controlado por el Santo Espíritu de Dios, podrás agradar con tus decisiones al que es tres veces Santo.

Sé lleno del Espíritu de Dios, para que puedas cada día y ante cada circunstancia, proponer en tu corazón no contaminarte.

One comment

  1. Juan Carlos Valladares Sosa · marzo 28, 2014

    Debemos tener presente la enseñanza de Jesucristo, que lo que contamina no es lo que entra en el cuerpo, si no lo que sale del corazon

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