Los Planes de Dios I, El Gran Dios¨



#El Gran Dios   5. Los Planes de Dios I

27 de Enero de 2013, Casa de Oración Rancho Nuevo, J,j García

 “Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti, Para que habite en tus atrios; Seremos saciados del bien de tu casa, De tu santo templo”. Salmo 65.4

“Una señora muy pobre telefoneó para un programa cristiano de radio pidiendo ayuda. Un brujo del mal que oía el programa consiguió su dirección, llamó a sus ayudantes y ordenó que compraran alimentos y los llevaran hacia la mujer, con la siguiente instrucción: Cuando ella pregunte quien mandó estos alimentos, respondan que fue el DIABLO! Cuando llegaron a la casa, la mujer los recibió con alegría y fue inmediatamente guardando los alimentos que le llevaron los ayudantes del brujo. Al ver que ella no preguntaba nada, ellos le preguntaron: ¿La señora no quiere saber quién le envió estas cosas? La mujer, en la simplicidad de la fe, respondió:- No, mi hijo. No es preciso. Cuando Dios manda, hasta el diablo obedece”.

Para nosotros como cristianos es de suma importancia cada día crecer; en conocimiento, en gracia, en amor, y en todos los frutos que el Espíritu Santo produce en nosotros. Síntoma innegable de que hay vida es el crecimiento, el desarrollo y la madurez; una plantita que no crece ni se desarrolla, es un síntoma de que está muriendo; un animal que no crece y no se desarrolla, síntoma de enfermedad. Es por eso que nuestro propósito diario y no de cada día de reunión en la iglesia, es el crecimiento, y esto se da al conocer más a nuestro Dios. Pero conocer a Dios, es en verdad la ciencia más elevada en nuestra vida; sí es bien apreciado estudiar la biología, el cuerpo humano, la tecnología, cosas que se destruyen con el tiempo y que cambian y “evolucionan”; ¿Qué será estudiar al Dios que no muestra varianza, al Dios eterno, su Justicia, su amor, su ira, su Omnisciencia, Omnipotencia?

Y tal vez en este cuerpo nunca entendamos del todo como es Dios; pero algo está garantizado; entre más lo conozcamos, más lo amaremos, más lo valoraremos, más querremos servirle, y más buscaremos agradarle. Eh allí la importancia de conocerlo más. Así mismo en contraparte, como seres humanos imperfectos podemos con nuestras declaraciones y enseñanzas desvirtuar lo que Dios es realmente, quizá no entendamos del todo y al expresarlo pareciera que hiciéramos a Dios menos Santo, menos bueno, menos justo, menos amoroso; pero todo aquellas ideas que nos lleven a pensar en un dios imperfecto, les pido en el amor de Señor que desechemos tales ideas y siempre prefiramos algo más simple, un Dios Grande y Poderoso que está en control de todo. Dios sigue siendo Dios a pesar de cualquier pensamiento del hombre, “él es más santo, más bueno, más justo, más poderoso y más sabio de lo que cualquiera pueda entender y explicar”.

En Dios las casualidades no existen, todo tiene un porque y una razón. ¿Por qué viniste hoy a la Iglesia? ¿Te has puesto a pensar porque hoy 27 de Enero del 2013 estás aquí escuchando —o leyendo— un mensaje de Dios? Quiero que observen la sublime gracia que el Señor ha mostrado para con ustedes, al estar ustedes aquí, hoy sentados escuchando la palabra de Dios.

Salmo 65.4 “Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti, Para que habite en tus atrios; Seremos saciados del bien de tu casa, De tu santo templo”.

En verdad les digo, hay demasiadas cosas que no entiendo como suceden, ni como Dios hace que sucedan; simplemente sé que sólo pueden venir de Dios, porque es el único bueno y totalmente perfecto. ¿Cómo decir y cómo entender?, Que hoy 27 de Enero, Dios conocía lo que pasaría hoy, desde antes de que creará el mundo y todo lo que en el habita; Él tenía en mente las personas que hoy estarían aquí alabándole, escuchando su palabra. ¿Puedes digerirlo con tu mente finita? Yo no, y más aún, en cada persona en particular Dios mismo obró para que hoy tu estés con un deseo de querer obedecerle. Él pone el querer como el hacer por su buena voluntad. Más interesante, pero no nos adelantemos a inferir como sucede; iremos avanzando paso a paso, conociendo como es Dios y como somos los humanos antes de Dios y después de Él.

 I. La voluntad de Dios y la responsabilidad humana

Antes de avanzar con el propósito final de esta enseñanza, quiero ilustrar como actúa la voluntad de Dios juntamente con la responsabilidad del hombre y su “libertad”.

“Algunos objetan que para que actuar, para que orar, para que esforzarnos si Dios hace que sucedan todas las cosas como él quiere“. Y precisamente esto, es lo que debería movernos, si entendiéramos más de Dios y cómo él actúa, de su infinita misericordia y la gracia que tiene, nos llevaría a trabajar más y ser partícipes de sus propósitos eternos. La cuestión pues, es como funciona los propósitos eternos de Dios en creaturas limitadas al tiempo y el espacio. Sí Dios hace que sucedan las cosas, ¿Cómo el hombre es participe con sus propias decisiones de los propósitos eternos de Dios desde antes de la fundación del mundo?

Comencemos por decir: “Dios es soberano, el hombre es responsable“… Dios es soberano; el hombre elige, el hombre se revela, el hombre cree, el hombre decide, y Dios, sigue siendo soberano. Las decisiones y hechos de los hombres no anulan la soberanía de Dios, más bien el hombre está “limitado” al Rey. Dios ha trazado los límites y el hombre de allí no pasa. Veamos ejemplos en la escritura para entender más acerca de esto.

a) Ilustración 1’

(Dios usa la mala intención de los hermanos de José)

Génesis 50. 15Viendo los hermanos de José que su padre era muerto, dijeron: Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos. 16Y enviaron a decir a José: Tu padre mandó antes de su muerte, diciendo: 17Así diréis a José: Te ruego que perdones ahora la maldad de tus hermanos y su pecado, porque mal te trataron; por tanto, ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre. Y José lloró mientras hablaban. 18Vinieron también sus hermanos y se postraron delante de él, y dijeron: Henos aquí por siervos tuyos. 19Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? 20Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. 21Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón (Énfasis añadido).

Génesis 45. 4Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto. 5Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros.

Aquí vemos involucrados los seres humanos limitados a un tiempo y a un espacio, participando en los propósitos eternos y justos de Dios. Los hermanos de José, llenos de envidia, actuaron conforme a su corazón, se llenaron de odio contra su propio hermano. Nadie les obligo a hacer lo que querían, ellos mismos decidieron ejecutar un malvado plan de matar a su hermano; en su momento Dios actuando en el tiempo, no permite que lo asesinen —Algo que ellos deseaban—, pero si permite que lo vendan a Egipto, esto con un propósito mayor, y así se ejecuta el plan de Dios, un plan siempre bueno, nunca injusto. Aquí demostramos que Dios sigue estando encima del ser humano, que sí el hombre actúa mal en su corazón, Dios encamina el propósito de los suyos a bien. Y en ningún momento los hermanos de José fueron manejados a actuar en contra de su voluntad, ellos querían deshacerse de su hermano.

La soberanía de Dios de salvar a mucha gente de morir de la hambruna, no reduce la responsabilidad y la maldad de los hermanos de José.

Ahora bien, el entendimiento de esta verdad, de tal soberanía de Dios para con sus hijos, de que tiene todo en su control, nos lleva a que no nos llenemos de amargura contra aquellos que buscan por todos los medios hacer daño. José no tenía amargura ni contra Dios, ni contra sus hermanos; pasó por momentos sumamente difíciles, cárcel, acusado, acosado por la mujer, quizá escases, y muchas adversidades que en su casa no estuviera pasando. Pero guardo su corazón, porque sabía que su Dios estaba con el, a pesar de la maldad del mundo.

b) Ilustración II’

(Crucificaron al Maestro)

Hechos 2. 21 Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. 22 Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis;23 a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole; Si el reino de las tinieblas allá sabido lo que Dios logró con la muerte de Cristo, el no lo hubiera crucificado.

1 Corintios 2.7 Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, 8 la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria.

II. Decisiones

Las personas a cada día tienen que tomar muchas decisiones, dependiendo de la situación los hombres eligen una y otra vez utilizando su razonamiento, a veces actúan y deciden por obligación, pero siempre según sus deseos. Para que una persona tome una decisión influyen diversos factores internos y externos; entre estos factores están la genética que produce un carácter y una personalidad; los valores inculcados desde pequeños; la necesidad de ese momento; sus ideales, etc. Debe existir un motivo, una razón, una inclinación o tendencia previa al momento de elegir, si no existe algún motivo, una inclinación, un deseo no podríamos elegir y nos daría igual, y en lugar de ir entre un camino y el otro, permaneceríamos en pie por no saber que hacer. Entonces cada persona a pesar de las influencias externas, y de carácter, y económicos, siempre ellos tiene ‘libertad’ de escoger lo que más les “convenga“.

Las personas escogen un día comer carne de res, otras prefieren el pollo y algunas más el pescado; cada una de ellas es libre de comer lo que mejor le parezca; así mismo para decidir sí comprar pollo o res, deben tomar en cuenta su economía, y estos factores determinan al final que comerán. La voluntad siempre escoge según su más fuerte inclinación en el momento.” En resumen, la ley es esta: nuestras elecciones están determinadas por nuestros deseos. Continúan siendo nuestras elecciones porque están motivadas por nuestros propios deseos. Piensa por un momento en tus propias elecciones. ¿Cómo y por qué las haces? Toda decisión que tomas, la tomas por una razón. La próxima vez que vayas a un lugar público y escojas un asiento —en un teatro, clase, iglesia—, pregúntate por qué estás sentado donde lo estás. Quizá sea el único asiento disponible, y prefieres sentarte en lugar de estar pie. Quizá descubras que surge un modelo casi inconsciente en cuanto a tus decisiones en cuanto a sentarte. Quizá descubras que, siempre que te es posible, te sientas hacia el frente de la sala o hacia el final. ¿Por qué? Quizá tenga que ver algo con tu vista. Quizá seas tímido. Puede que pienses que te sientas donde te sientas por ninguna razón, pero el asiento que escojas, lo escogerás siempre por la inclinación más fuerte que tengas en el momento de la decisión. Esa inclinación puede ser meramente que el asiento más cercano está libre y no te gusta andar largas distancias para encontrar lugar donde sentarte.

Tomar decisiones es un asunto complejo debido a que las opciones que afrontamos son con frecuencia muchas y variadas. Añadamos a eso que somos criaturas con muchos y variados deseos. Tenemos motivaciones diferentes y, a menudo, conflictivas. Considera el asunto de unos ricos taquitos, ¡Oh, qué problema tengo con los tacos de la esquina! Me gustan. Peso al menos siete kilos de más, y estoy seguro de que al menos diez de los kilos que pesa mi cuerpo, están ahí debido a los tacos. Ahora bien, en igualdad de circunstancias, me gustaría tener un cuerpo delgado. No me gusta que me quede estrecha la ropa. Sé que debo librarme de esos kilos de más. Tengo que dejar de comer tacos. Así pues, me pongo a dieta. Me pongo a dieta porque quiero ponerme a dieta. Quiero perder peso. Deseo mejorar mi apariencia. Todo va bien hasta que alguien me invitan a ir a los mejores tacos de Guadalajara. Sé que no debería ir. Pero me gusta ir. Cuando llega el momento de la decisión, enfrentado con deseos conflictivos, resulta que tengo deseos de estar delgado y al mismo tiempo comer tacos. Cualquiera de los deseos que sea más fuerte al tiempo de la decisión es el deseo que escogeré. Es así de sencillo.

Piensa, si puedes, en alguna elección que hayas hecho jamás, que no fuese según la inclinación más fuerte que tuvieras en el momento de la decisión. ¿Qué del pecado? Todo cristiano tiene algún deseo en su corazón de obedecer a Cristo. Amamos a Cristo y queremos agradarle. Sin embargo, todo cristiano peca. La cruda verdad es que en el momento de nuestro pecado deseamos el pecado más fuertemente de lo que deseamos obedecer a Cristo. Si siempre deseáramos obedecer a Cristo más que lo que deseamos pecar, nunca pecaríamos.

Romanos 7.19Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.

En igualdad de circunstancias, desearía ser perfecto. Querría librarme del pecado, exactamente como me gustaría librarme de mi exceso de peso. Pero mis deseos no permanecen constantes. Fluctúan. Cuando tengo el estómago lleno, es fácil seguir una dieta. Mas cuando lo tengo vacío, mi nivel de deseos cambia. Las tentaciones surgen con el cambio de mis deseos y apetitos. Entonces hago cosas que en circunstancias normales, no querría hacer. Decir que siempre escogemos según nuestra inclinación más fuerte en el momento es decir que siempre escogemos lo que queremos. Tenemos todas las facultades naturales necesarias para hacer elecciones. Tenemos una mente y tenemos una voluntad. Tenemos la capacidad natural de escoger lo que deseamos. ¿Cuál es, pues nuestro problema? Según la Biblia, la localización de nuestro problema está clara. Está en la naturaleza de nuestros deseos. Este es el punto central de nuestra condición caída. La Escritura declara que el corazón del hombre caído abriga continuamente deseos que son solamente y continuamente malos a la vista de Dios que es perfecto. (Génesis 6:5).

“Antes que una persona pueda hacer una elección que sea agradable a Dios, debe tener primero el deseo de agradar a Dios. Antes que podamos encontrar a Dios, debemos tener primero el deseo de buscarle. Antes que podamos escoger el bien, debemos tener primero un deseo hacia el bien. Antes que podamos escoger a Cristo, debemos tener un deseo hacia Cristo”.

Antes de continuar será bueno hacer está pregunta: ¿Quién toma mejores decisiones, Dios o los hombres? ¿En un asunto de suma importancia estarías dispuesto a confiar en la decisión de un hombre o en la decisión de Dios? ¿Recuerdas tus decisiones en el pasado antes de que Dios hubiera venido a rescatarte? ¿Cuántas de ellas sobresalen por su lucidez? ¿Cuánto bueno había en ti antes de Cristo? Es de suma importancia ver con claridad nuestra condición sin Dios, como nos conducíamos, cuales eran nuestras preferencias, nuestras metas, nuestros deseos, nuestras prioridades, que cosas influían para tomar cada decisión. Si vemos con claridad tal condición más entenderemos la gracia de Dios hoy manifestada, al estar hoy aquí por convicción, buscándole, tratando de agradarle en cada cosa que hacemos o dejamos de hacer.

“Cuando uno reconoce que no es nada en si mismo y que ninguna ayuda puede esperar de sí, sus armas se le rompen y cesa la guerra. Y es necesario que todas las armas de la impiedad sean destruidas, rotas y quemadas y te encuentres tan desarmado, que no halles en ti ayuda alguna. Cuanto más débil eres por ti mismo, tanto mejor te recibirá Dios”. (Juan Calvino)

Veamos algunas escrituras de como éramos antes de Cristo, y la necesidad de su gracia.

Antes de Dios

a) ¿Cómo es su Corazón?

Jeremías 17. 5Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. 6Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada. 7Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. 8Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto. 9Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? 10Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.

b) Su Entendimiento

1 Corintios 2. 7Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, 8la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. 9Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. 10Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. 11Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. 12Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, 13lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. 14Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

1 Corintios 1. 21Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.

c) Sus Intensiones

Romanos 8.5Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. 6Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. 7Por cuanto los designios (intensiones) de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; 8y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. 9Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

Efesios 2. 1Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, 2en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, 3entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

3De esa manera vivíamos también todos nosotros en otro tiempo, siguiendo nuestros malos deseos y cumpliendo los caprichos de nuestra naturaleza pecadora y de nuestros pensamientos. A causa de eso, merecíamos con toda razón el terrible castigo de Dios, igual que los demás. (DHH)

¿Acaso no nos damos cuenta, aun ahora, que el querer no está presente en nosotros? Hay una ley en nuestros miembros, que está en guerra contra la ley de nuestras mentes. Ahora, si quienes están vivos espiritualmente sienten que su voluntad es contraria a Dios, ¿qué diremos del hombre que está “muerto en delitos y pecados”? Sería una cosa maravillosamente absurda poner ambos al mismo nivel; y sería aun más absurdo poner al que está muerto antes del que está vivo. El hombre, peca voluntariamente, no forzado ni violentado; en virtud de una inclinación muy acentuada a pecar, y no por fuerza; por un movimiento de su misma concupiscencia, no porque otro le impulse a ello.

El Plan Maestro

Juan 15.4Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. 5Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

Juan 3.27Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo.

“Nunca eh escuchado a un cristiano que haya dicho que vino a Cristo sin mencionar que Cristo vino primero a Él”…

Ahora, debemos decirles las razones por las que los hombres no quieren venir a Cristo. Primero, porque ningún hombre por naturaleza considera que necesita a Cristo. Por naturaleza el hombre considera que no necesita a Cristo; considera que está vestido con sus ropas de justicia propia, que está bien vestido, que no está desnudo, que no necesita que la sangre de Cristo lo lave. Ningún hombre se da cuenta de su necesidad hasta que Dios no se la muestre; y hasta que el Espíritu Santo no le haya mostrado la necesidad que tiene de perdón, ningún hombre buscará el perdón. Puedo predicar a Cristo para siempre, pero a menos que sientan que necesitan a Cristo, jamás vendrán a Él. Puede ser que un doctor tenga un consultorio muy bueno, y una farmacia bien surtida, pero nadie comprará sus medicinas a menos que sientan la necesidad de comprarlas. La siguiente razón es que a los hombres no les gusta la manera en que Cristo los salva. Alguien dice: “No me gusta porque Él me hace santo; no puedo beber o jurar si Él me ha salvado.” Otro afirma: “Requiere de mí que sea tan santo, y a mí me gusta tener mayor libertad.” Los hombres desconocen Su valor, pues si lo conocieran, querrían venir a Él. ¿Por qué ningún marinero fue a América antes de que Cristóbal Colón fuera? Porque no creían que América existiera. Colón tenía fe, y por tanto él sí fue. El que tiene fe en Cristo viene a Él. Pero ustedes no conocen a Jesús; muchos de ustedes nunca han visto su hermosísimo rostro; nunca han visto cuán valiosa es su sangre para un pecador, cuán grande es su expiación; y que Sus méritos son absolutamente suficientes.  (Charles H. Spurgeon)

Salmos 51. 10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí.


Descargar archivo

PDF — >Audio +Predicaciones

Para descargar el archivo en formato pdf, txt o mp3 da click derecho en el icono que se requiera’ y da “guardar enlace”, “guardar destino” o “save tarjet as”.

Creditos: Casa de Oración Rancho Nuevo

Anuncios

One comment

  1. aniba francisco mercado tinoco · noviembre 19, 2013

    Hola Pastor Chuy y todos sus colaboradores en casa de oracion, gracias damos a Dios por el ministerio de Ustedes. Ha sido de gran provecho las eseñanzas que nos imparten atraves de la internet para m ifamilia,lo mismo que para un grupo de amigos que nos dedicamos a escuchar muy atentamente todas esas hermosas enseñanzas acerca de la palabra que usted muy amablemente sin ningun egoismo nos comparte. Que el Señor lo proteja y le siga dando revelacion.
    Aca en Cartagena, Colombia estamos muy deseosos de conocerle personalmente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s