1. Introducción, El Gran Dios’


#El Gran Dios   1. Introducción

11 de Noviembre de 2012, Casa de Oración Rancho Nuevo, J,j García 

Juan 17. 3Esta Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

“Alguien ha dicho que “el estudio apropiado de la humanidad es el hombre”. No voy a negar este concepto, pero pienso que es igualmente cierto que el estudio apropiado para los elegidos de Dios es Dios mismo; el estudio apropiado para el cristiano es la Deidad. La ciencia más elevada, la especulación más encumbrada, la filosofía más vigorosa, que puedan jamás ocupar la atención de un hijo de Dios, es el nombre, la naturaleza, la persona, la obra, los hechos, y la existencia de ese gran Dios a quien llama Padre”.

Charles H. Spurgeon

El conocimiento de Dios es necesario para cualquier ser humano, no hay más. Intentar vivir en este mundo sin el conocimiento de aquel que lo formó; sin saber el propósito por el cual estamos aquí o ignorar el destino que llevamos, es verdaderamente una ‘negligencia’. Es como dejar a un aborigen que no sabe otro idioma, ni otras costumbres, ni como conducirse, en medio de una ciudad. Andar sin tener en cuenta a Dios, es andar como aquel aborigen, estaríamos condenados al tropiezo y al fracaso continuo por la ignorancia. Para el cristiano esto es básico y obvio no debe haber problema de entender esta necesidad, la necesidad de aprender de Dios. ¿Pero por donde empezar?

Tenemos que estudiar la Divinidad de Dios, la distinción con sus creaturas; cualidades tales como su eternidad, su infinitud, su inmutabilidad. Conocer sus poderes: Omnisciencia, su Omnipresencia y su Omnipotencia. Su carácter moral, su amor, bondad, santidad, misericordia, fidelidad, paciencia, justicia. Buscaremos tomar nota conscientemente de lo que le agrada, aquello que le ofende, lo que despierta su ira, lo que le trae satisfacción y gozo.

Estas cosas eran muy comunes en un tiempo en la Iglesia, decía el ‘catecismo menor de Westminster’ en la cuarta pregunta: “¿Qué es Dios? Dios es espíritu, infinito, eterno, e inmutable en su ser, sabiduría, poder, santidad, justicia, bondad, y verdad”. Charles Hodge un teólogo dijo sobre esto que “probablemente la mejor definición de Dios que jamás haya escrito el hombre”. Hoy no debemos descuidar el estudio de aquel Dios creador de todo, redentor y santificador, procuraremos con esta serie de sermones poner las bases para una cosmovisión cristiana sana y fundamentada correctamente.

Cosmovisión cristiana

¿Qué significa una cosmovisión cristiana? Por definición cosmovisión es la “visión del mundo”, es la imagen o la realidad que tenemos sobre la vida, la existencia, que se va formando por las percepciones, conocimiento y valoraciones que vamos adquiriendo; esta percepción determina la manera en que nos comportamos dentro de

nuestra vida. Tener un entendimiento correcto de Dios, hará que nuestro comportamiento sea agradable, y no tener ese conocimiento hará que tengamos un comportamiento alejado de su voluntad. ¿Cómo viven muchos de los que no conocen a Dios? ¿Aquellos que niegan la existencia de Dios de manera teórica o práctica? En definitiva afectara nuestro comportamiento ese conocimiento o esa ignorancia sobre Dios y sus propósitos en esta vida y en la venidera.

  I. ¿Cuál es nuestra motivación?

 Antes de comenzar debemos formularnos unas cuantas preguntas. ¿Cuál es mi meta, mi objetivo, al conocer cosas sobre Dios? ¿Qué haremos con el conocimiento cuando lo tengamos? Porque sí perdemos la perspectiva desde el principio podemos desviarnos de la ruta. Quizá nos hagamos egoístas, engreídos y orgullosos por saber más que otros. El apóstol Pablo dice en la primera carta que le escribe a los Corintios:

“El conocimiento envanece, pero el amor edifica; Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo”.

 Sí tenemos mal enfocadas nuestros objetivos tenderemos a sentirnos superiores cuando nuestro conocimiento es “profundo” y muchas otras veces a despreciar a las personas que no tienen una forma de pensar como la nuestra. El conocimiento por sí mismo no debe ser nuestro objetivo, porque sin amor simplemente queda como conocimiento, este conocimiento nos debe llevar a sabiduría, así pasa cuando es buscado correctamente.

 Proverbios 1.7El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.

 Si adquirir conocimientos “teológicos” es un fin en sí mismo, si estudiar la Biblia no representa un motivo más elevado que el deseo de saber todas las respuestas, entonces nos veremos encaminados directamente a un estado de engreimiento.

 *Salmo 119 1Bienaventurados los perfectos de camino, Los que andan en la ley de Jehová. 2Bienaventurados los que guardan sus testimonios, Y con todo el corazón le buscan… 5¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos Para guardar tus estatutos!

 Al Rey David le interesaba la verdad, las enseñanzas correctas, los testimonios de Dios, pero no como fines en sí mismos, sino como medios para lograr las verdaderas metas de la vida y la santidad. Su preocupación central acerca del conocimiento era el entender lo que a Dios le agrada. Ese es la esencia de “Conocer a ese Gran DIos”, del que nos habla este libro sagrado. No es el fin en si el conocimiento, es el medio para amarle mejor, más correctamente, con sinceridad y verdad. Si así abordamos la Palabra de Dios cada que buscamos aprender de la biblia. Creceremos, maduraremos más eficazmente que sí sólo lo hacemos sólo para conocer una verdad y saber más que los demás o tener ciertas respuestas; o para ganar un debate o defender un punto de vista. Eso es un pobre objetivo de lo que el conocimiento de Dios nos beneficia al recibirlo en nuestro entendimiento y en nuestro corazón.

 Nuestro objetivo pues con estos estudios que iniciaremos es conocer mejor a Dios, con más excelencia y exactitud. Que el estudio nos lleve a estar más cerca de Él. El fin es conocerle para entenderle y servirle de la manera que él se merece, para saber aquello que le agrada, que le enoja, esto para amarle conforme a su verdad, no a mi manera, sino a la de él. Porque él es perfecto. Y porque el principal y más grande mandamiento, palabras de Dios el Padre, y de Dios el Hijo:

 *Deuteronomio 6. 4 Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. a 5 Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. b 6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; 7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. 8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; 9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.

 Y todo creyente cristiano que se precie de serlo ha de poner todo su empeño en conocer, cada vez más y mejor, de un modo íntimo, experimental, a ese Dios que, sin mérito alguno por nuestra parte, tuvo a bien, desde toda la eternidad, escogernos en Cristo para que fuésemos santos, a ser adoptados por hijos y herederos suyos y a ser hechos semejantes a la imagen de su Hijo; y, una vez nacidos, mediante la redención llevada a cabo por su Hijo, y el sellado personal de su Espíritu, nos justificó y glorificó y nos santifica cada día en la medida en que nos dejamos conducir por su Espíritu Santo.

 A lo largo de esta serie consideraremos un axioma[1] que se repetirá varias veces y que no debemos perder de vista para no caer en errores doctrinales en cuanto a Dios:

 “Todo lo que nos afecta en relación con nuestro hacedor, natural o sobrenaturalmente es planeado por el Padre, ejecutado por el Hijo y aplicado por el Espíritu Santo”.

 Es así como dividiremos en 3 partes la serie “El Gran Dios”: “El Dios creador, El Dios Redentor y El Dios santificador”, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, él único Dios verdadero.

  II. ¿Es posible conocer a Dios?

 El conocimiento de Dios es muy deseado en la gente, en la forma de religión cada cual busca “a su manera”. Las Escrituras afirman dos hechos: la incomprensibilidad de Dios y la posibilidad de conocer a Dios. Decir que Dios es incomprensible es afirmar que la mente no puede captar el conocimiento total de El. Decir que Él es conocible es declarar que se le puede conocer en cierta medida. Al decir que Dios es incomprensible se afirma que el hombre no puede conocer todo tocante a El. Decir que Él es conocible no es afirmar que el hombre pueda conocer todo acerca de El.

 a) Incomprensibilidad de Dios: La mente finita humana no puede captar en su totalidad la naturaleza de Dios. (Isaías 40:18)

 *Job 11. 7¿Descubrirás tú los secretos de Dios?

¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso?

8Es más alta que los cielos; ¿qué harás?

Es más profunda que el Seol; ¿cómo la conocerás?

9Su dimensión es más extensa que la tierra,

Y más ancha que el mar.

 b) Posibilidad de conocerlo: Se le puede conocer. (Juan 14.7)

 *1 Juan 5. 20Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.

  III. Características del Conocimiento de Dios

 a) Fuente

 Nosotros cuando estamos iniciando la tarea de conocer algo, necesitamos fuentes de información, en las cuales investigamos esa tarea, a veces son libros, a veces son testimonios de personas; siempre habrá distintas fuentes para cada caso. En cuanto al conocimiento de Dios ¿Quiénes o que será nuestra fuente?

 *Juan 16. 13Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. 14El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. 15Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.

 Dios mismo es nuestra fuente de la revelación, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo en todo momento están en unidad, en este caso se revelan a la humanidad de esta manera. Hoy el Espíritu es el que comienza a convencer y a guiar a toda la verdad, las cosas que fueron, las que son y las que serán.

 Y es que ¿En que o quien más podemos confiar? Sí desde que entro el pecado a la humanidad el hombre es el menos confiable, a buscado encontrar la verdad y decir que esto o aquello es la verdad; pero no podemos confiar en “los hombres” para conocer la verdad. El hombre la ha corrompido, diluido, desviado toda aquella verdad que provino de Dios. Por eso para nosotros hoy, la única regla que no falla para determinar la verdad es la Palabra de Dios.

 La naturaleza revela “algo” acerca de Dios, pero de una manera limitada y muy susceptible a una mala interpretación por el ser humano.

 Salmo 19. 1Los cielos cuentan la gloria de Dios,

Y el firmamento anuncia la obra de sus manos.

 O el apóstol Pablo dice en:

 Romanos 1. 20Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.

 Sigue diciendo que no le dieron la gloria a Dios y se envanecieron en “sus razonamientos”. Le dan gloria al dios del Sol, la madre naturaleza, el big bang, la evolución y muchas teorías que intentan desmentir que hay un ser supremo gobernador y controlador del Universo. Entonces la naturaleza es una fuente, pero limitada y malinterpretada por los hombres sin el Espíritu. Las experiencias humanas, aun las religiosas, carecen de confiabilidad como fuentes del genuino conocimiento de Dios a no ser que se conformen a la Palabra de Dios. Entonces tampoco podemos fundamentar nuestra fe en lo que alguna vez “sentimos” o “vivimos”, una experiencia religiosa.

 El conocimiento de la religión verdadera debe de venir de Dios mismo. Por eso el Padre envió a su Hijo para revelarnos la verdad, después el Hijo dijo que vendría el Espíritu Santo a llevarnos más y más a ese conocimiento.

 Juan 1. 18A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

 b) Relación personal

 Toda relación en la vida, de una persona a otra requiere un conocimiento mínimo para que exista una relación entre ellos. Entre más conozcas a esa persona que te agrada en algún aspecto, genera el deseo de conocer más, así se profundiza la relación. Así va a suceder con nosotros que emprendemos este hermoso viaje en el conocimiento del Gran Dios, entre más lo conozcamos, más nos acercaremos a él y nuestra relación será más placentera y esto trae muchos beneficios espirituales, tal como lo dice el salmista:

 Salmo 103. 2Bendice, alma mía, a Jehová,

Y no olvides ninguno de sus beneficios.

 La finalidad o el objetivo tal como lo establecimos al principio en cuanto a “conocer a Dios” es tener una relación agradable ante él, es aprender lo que Él dice, para así buscar su perfecta voluntad.

 c) Progresivo

 El conocimiento de Dios ha sido a lo largo de la historia progresivo, sus obras, su persona, su naturaleza, su nombre lo ha dado a conocer poco a poco; desde Adán hasta el último de los que serán escogidos en Cristo, experimentaran una progresión en su revelación. Hoy definitivamente conocemos más de ese Gran Dios de lo que lo conocieron los israelitas cuando fueron sacados de la tierra de Egipto. Ellos no tenían una biblia con 66 libros, tampoco tenían una computadora con internet para investigar, ni tenían estudios bíblicos, ni diccionarios. Ellos sólo sabían por sus padres quien era Dios. Conocían la historia de Noé, Abraham y ya. Hoy ustedes conocen la de Moisés,

la de ese pueblo, la de David, Samuel, Sansón; ustedes conocen la obra más grande, la de Cristo en ese cruz, su resurrección, cuando envía el Espíritu de la Verdad, los apóstoles, el apocalipsis; la historia, la reforma, Lutero, Calvino, Spurgeon, Wesley, etc, etc y etc. Es un mundo lo que ha progresado la revelación de Dios, su Palabra es la Verdad y a partir de allí se han escrito libros como no se han escrito en cualquier otro tema.

 d) Los propósitos

 Dios quiso revelarse, no tenía la necesidad de hacerlo, nadie lo obligó. Conocer a Dios tiene un propósito eterno, no es como cuando estudiamos matemáticas, física o cualquier ciencia terrenal. La revelación de Dios tiene propósitos eternos y uno fundamental: “Vida eterna”.

 *Juan 17: 1Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora 1ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; 2como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. 

3«Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado».

 No hay propósito más grande que este, la Vida eterna es lo máximo de lo máximo, es el “regalo mayor” por no decir premio. Por esto simplemente vale la pena escuchar que tiene que decir de sí mismo El Gran Dios.

 Hay más propósitos y beneficios al conocer a Dios, para nosotros como creyentes es “Un crecimiento como cristianos”.

 *Filipenses 1. 9Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento, 10para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, 11llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.

 Sin dudarlo el conocer más de Dios nos llevará a crecer, a madurar, a poner nuestra vista en Jesucristo. Entender su misericordia nos hará más misericordiosos, saber su bondad nos hará más dadivosos, conocer su Santidad nos llevará cada día a buscarla.

 Concluimos meditando en que el conocimiento de Dios es para traer Vida eterna fundamentalmente, al conocerlo más nos llevará a entender su perfecta voluntad, para aprobar que es lo mejor; no simplemente que es pecado, sino que le agrada, que me edifica. Conocerlo nos hace estar llenos de todo fruto de justicia, frutos del Espíritu. Busquemos pues conocer a ese Gran Dios que decimos amar, el Dios creador del Universo, el Dios redentor de nuestras almas y el Dios que nos santifica.


a 6.4: Mr. 12.29.

b 6.5: Mt. 22.37; Mr. 12.30; Lc. 10.27.

1 Un axioma es una proposición que se considera «evidente» y se acepta sin requerir demostración previa.

Bibliografía:

Lacueva, Francisco: Curso Básico de Teología Bíblica. Editorial Clie.

Wayne Grudem: Teología Sistemática: Una Introducción a La Doctrina Bíblica. Miami, FL : Editorial Vida, 2007.

Ryrie, C. C. (2003). Teología básica. Miami: Editorial Unilit.

Buswell, J. O. (1979). Teología sistemática, tomo 1, Dios y Su revelación : Buswell, J. Oliver. Miami, Florida, EE. UU. 

Descargar archivo

PdfWord — Mp3

Para descargar el archivo en formato pdf, txt o mp3 da click derecho en el icono que se requiera’ y da “guardar enlace”, “guardar destino” o “save tarjet as”

Casa de Oración Rancho Nuevo

2 comments

  1. isidro torrejon ruiz · noviembre 23, 2012

    muchas gracias por estas notas, no te imaginas que se me son de muchas ayudas en mi caminar diario con el seor.que Dios prospere su ministerio.paz a tipaz a tu familiapaz en tu trabajo. Date: Fri, 23 Nov 2012 21:37:27 +0000 To: isidrobiblia@hotmail.com

  2. Jonathan García · noviembre 23, 2012

    Isidro, es una bendición que sea de ayuda lo que aquí comparto con mis hermanos. Gracias por tus saludos y bendiciones; envío también para ti bendiciones del Señor.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s