¿Dios sigue haciendo milagros?


En la actualidad hay gran discusión teológica acerca de los dones espirituales, en especial de los sobrenaturales; unos argumentan y defienden su ¨pensamiento¨, es decir, lo que para ellos es correcto según la escritura. Y estas posturas las podemos distinguir ya que tienen su nombre propio: por un lado los cesacionistas y por el contrario los continuacionistas.

Como se puede apreciar el mismo nombre describe sus características, los cesacionistas defienden que los dones milagrosos han cesado argumentando firmemente que sólo fueron para la era apostólica y esto con el fin de autenticar la autoridad de los apóstoles enviados por Jesús a predicar el Evangelio (1 Co 13.8). Los continuacionistas argumentan que los dones siguen vigentes hoy, por tanto todos los creyentes pueden disponer de ellos según el don de Dios, siendo el Espíritu el que reparte a cada creyente como Él quiere (1 Co 12.11), esto para provecho (el bien de todos).

Y este preámbulo no es para abrir nuevamente una de las tantas discusiones que existen, tanto en la red, como en la vida cristiana; sólo quise contextualizar la pregunta que hice al principio y sobre todo encaminarla a la finalidad de este post. En mi particular opinión, Dios sigue haciendo milagros; y quizá no sea como al principio, es decir como en la era apostólica, pero esto no es porque haya expirado la era del Espíritu —o dispensación si se prefiere—, sino por algunas razones de peso y por supuesto con un propósito que algunos no alcanzan a percibir. Recordemos que los dones son para el bien común y para glorificar a Cristo, y creo que en muchas ocasiones no se usan para el fin que se han repartido —como en la iglesia de Corinto—; por eso, Dios protegiéndonos se aguarda un poco, además que si algo detesta Dios es la idolatría y muchos atribuirían dichos dones de sanidades y milagros a la serpiente en la lanza —entiéndase hombres como tú y como yo— y no al Dios de los cielos.

La razón de que escribo esto, se originó el domingo pasado en la casa de uno de los  hermanos de la iglesia, allí se reúne gente a escuchar la palabra de Dios, y es gente sencilla, que no necesita términos teológicos, ni doctrinas rebuscadas, sólo quieren una palabra sencilla que provenga del mismo corazón de Dios. Con esto no menosprecio de ninguna manera la teología, ni doctrinas fundamentales, espero que se me entienda a lo que quise referirme.

Hay una situación muy complicada para la  medicina y ciencia; un pequeño niño llamado Luis presenta un problema en su cerebro, de tal manera que no aprende, ni retiene nada en su memoria, su madre —una creyente que asiste a dicho lugar— ha intentado de todo, en médicos, psiquiatras, terapias —incluyendo el tan conocido TELETON—, y todo lo que eso implica, ustedes saben para un padre eso es algo muy duro de experimentar, es una prueba muy difícil, ver a tu hijo, sangre de tu sangre en una condición sin solución, ha de ser muy duro. Esto me recordó, como la mujer de flujo gastó todo cuanto tenía en médicos.

Pero hablando yo en ese momento de la fe; veía a la madre y percibía como sus ojos se llenaban de confianza, y no confianza o fe en algún hombre con dones sobrenaturales, sino fe en Jesucristo el Hijo de Dios; y sentí mucha carga por ella, sólo pude pronunciar: “Dios sigue obrando, debemos tener confianza en Él, hay que orar fervientemente por el niño, creyendo que el Señor nos escucha, no desmayando por que se retarda (aludiendo a la parábola del juez infiel y las peticiones incesantes de la viuda, véase Lc 18.1-8). Y a la vez me comprometí con compartirlo con amigos y pedir apoyo en oración para Luisito, y esté es el fin de este escrito. Por favor lleva en tus oraciones diarias a Luisito, por si el Señor tiene a bien hacer un milagro.

De los tantos milagros de Jesús que se escribieron en la palabra de Dios, me llama la atención uno en particular, el de “La fe de la mujer cananea” —así lo encabeza la RV60—, y es que hay frases que siempre pasé por alto al no entenderlas, enseguida lo explicare.

Mt 15. 21Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. 22Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio.

En su paralelo en Mr 7.24-30 complementa: …“luego que oyó de él, vino y se postró a sus pies”, interesante que antes de surgiera esa fe en ella, primeramente ella oyó de él (Rom 10:17), después gritaba una y otra vez al Señor, pidiendo misericordia por su hija que tenía un espíritu inmundo que la atormentaba. No sé qué tan semejante sea al caso, la verdad que no soy experto en “demonología”, ni tengo la certeza de si la enfermedad de Luisito sea algo así. Pero continuamos:

23Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros.

Aquí podemos ver primero, la ¨aparente¨ indiferencia del Maestro y después la molestia que causaban los constantes gritos de la mujer en los discípulos, pienso que influía en su molestia también su origen, por ser griega y de nación siro-fenicia.  Aunque los discípulos le rogaban a Jesús que la corriera, el Maestro ni siquiera considero digna su propuesta para responderles.

24El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.

Parece evidente la ¨indiferencia¨ de Jesús, pero no nos dejemos llevar por apariencias, el Señor bien sabe lo que iba a hacer, aún así el Maestro quería dejar claro que la prioridad era la casa de Israel:

Mt 10. 5A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, 6sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel

Después nuevamente la incisiva madre:

25Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme!

Es loable la actitud de reverencia, la intercesión agonizante y el intenso amor de la mujer por su hijita. Ella y su hija son inseparables. Esto me recuerda a la madre de Luis, como en todo tiempo lo trae en sus brazos, y como éste depende totalmente de ella, para comer, bañarse, etc., se puede decir que ella es para él el tanque de oxigeno que hace posible al pequeño Luis sobrevivir.. ¿No es esta una de las principales características de la oración intercesora efectiva, esto es, adentrarse de tal modo en las tribulaciones y problemas de otros que esas experiencias en un sentido lleguen a ser nuestras?  Pienso, podemos aprender de la actitud de esta madre desesperada por misericordia; una intercesión así puede llegar hasta los ojos de Dios y así ser contestada.

Pero el Maestro aquí pronuncia una de las frases que poco entendía, y que ahora llama mucho mi atención.

26Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos.

Y para explicar esto que no entendía antes y pasaba por alto, cito comentario de W. Hendrisken:

“La palabra traducida “perros” no es la usada en 7:6 (cf. Fil. 3:2). Aquí no se trata del perro grande, salvaje y feo que ronda las basuras que se arrojan en la calle, sino los perros bien cuidados en hogares en calidad de mascotas. Jesús ya ha llamado la atención de la mujer al hecho de que no ha sido enviado a los que están fuera de Israel (v. 24). Siguiendo la misma línea, ahora añade que no sería correcto dar las bendiciones de Israel—las bendiciones que corresponden a “los hijos”—a quienes no pertenecen a Israel. Después de todo, los perros, por mucho que los quieran sus amos, no son hijos y no tienen derecho de ser tratados como hijos.[1]

Nuevamente podría pensarse que Jesús no ¨quería¨ ayudarla, pero esto es muy improbable ya que en ninguna parte de la escritura vemos al Señor negarse a atender al necesitado; si el mismo dijo: “pedid, buscad y tocar” en otra parte, “venid a mi todos los que estén trabajados y cargados y yo los haré descansar”. Cito nuevamente:

“En primer lugar, tomar nota del hecho de que la “tardanza” de Cristo—si podemos llamarla así—en acceder a la petición de la mujer no es única. Es uno de los muchos casos en que no se contestan inmediatamente las peticiones. Abraham y Sara tuvieron que esperar largo tiempo antes que finalmente recibieran a Isaac (Gn. 21:1–5; Ro. 4:18–21). Cuando el “padre de todos los creyentes” (Ro. 4:11) recibió la orden de ofrecer a Isaac en holocausto, le llevó lo que debe haberle parecido un largo tiempo antes de descubrir que su hijo, a quien amaba intensamente (Gn. 22:2), no iba a ser literalmente sacrificado. ¿No expresa David su desaliento porque Dios no respondió inmediatamente sus oraciones? Véase Sal. 22:2.

Y pasando ahora al Nuevo Testamento para llamar la atención a sólo unos pocos casos de los muchos que se podrían citar, ¿no parecía que Jesús iba a llegar demasiado tarde a la casa de Jairo (Mr. 5:35)? ¿No pareció por el momento a los dos ciegos que Jesús era indiferente a su clamor (Mt. 9:27, 28)? Si Jesús sabía exactamente lo que iba a hacer en cuanto a dar de comer a la multitud hambrienta—y la Escritura afirma que sí lo sabía—entonces, ¿por qué no se lo dijo inmediatamente a Felipe, en vez de decirle: “¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?” (Jn. 6:5, 6). Y ¿por qué leemos “Cuando (Jesús) oyó que (Lázaro) estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba?” (Jn. 11:6).

En varios casos se revela claramente la razón o por lo menos es sugerida en el contexto; por ejemplo, Abraham “se fortaleció en fe” (Ro. 4:20). A Jairo le dijo: “No temas, cree solamente” (Mr. 5:36). En conexión con Felipe leemos: “Esto decía para probarle” (Jn. 6:6). Y en conexión con Lázaro, el Señor dice a los discípulos: “Me alegro por vosotros de no haber estado allí” (Jn. 11:15). Evidentemente, resucitar a un Lázaro de entre los muertos iba a ser un medio mucho más efectivo para el fortalecimiento de la fe que sanar a un Lázaro enfermo.

Con toda probabilidad se podría aplicar el mismo razonamiento en conexión con la mujer sirofenicia o cananea. Jesús demoró en oírla con el fin de probar la fe de ella, esto es, de refinarla como se refina o purifica la plata. Quería dar a la fe de ella la oportunidad de una expresión mucho más gloriosa. Se proponía fortalecerla por medio de la mismísima respuesta que le había dado en los vv. 24 y 26; porque ahora ella podría comenzar a comprender mucho mejor que si él inmediatamente hubiera sanado a su hija, cuán extraordinaria era la bendición que estaba recibiendo.[2]

Y efectivamente, el momento que Jesús esperaba y que tanto retardó:

27Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.

Ella en lugar de resentirse por las palabras tan ¨fuertes¨ de Jesús, aquí creo que muchos tropezarían al escuchar al Maestro hablar de esa manera, ella podía ofenderse, hacerse la ¨digna¨ e irse a pedir ayuda a alguien que la tratará mejor. Pero no, ella acepto que al que tenía en frente era ni más ni menos que El Mesías, no obstante convirtió la aparente negatividad en una victoria, dice Hendrisken de esto: “¿Se me compara con un perro? Acepto lo que se implica en la comparación. Y no sólo lo acepto, me gozo en ello, porque ciertamente los amos buenos no permiten que sus perros mueran de hambre. Les permiten comer las migas que caen de la mesa”.

Realmente quedo anonadado con este pasaje peculiar, es extraordinario lo que está mujer hizo al interceder por su hija y podemos aprender mucho de ella. Por si fuera poco la actitud de adoración, su agonizante intercesión y extremo amor por su hija, añadimos ahora su humildad al aceptar su condición, además de la firme fe en el Mesías desde que oyó de él y finalmente para cerrar con broche de oro, su perseverancia.

En conclusión una fe perseverante que se basa únicamente en la confianza en el poder de Cristo; no se basa en lo que ¨confiesas recibes¨ como otros enseñan por allí, ni tampoco en tu ¨súper fe en lo que quieres¨; claramente este pasaje está lleno de confianza, certeza en lo que se espera y seguridad de lo que no se ve, una preciosa definición de fe.

28Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.

El amor divino es tan infinito y maravilloso que llega a elogiar a un ser humano, una mujer, por ejercer un don—en este caso la fe—con que este mismo amor la ha dotado, y que sin la actividad divina no podría haber entrado en acción en ella.

Mr. 7. 30Y cuando llegó ella a su casa, halló que el demonio había salido, y a la hija acostada en la cama.

Hermoso triunfo para glorificar el nombre de Dios. No olvidándome de Luisito —el motivo de este post—,  anhelo verdaderamente aprender más de las cosas de Dios, de la intercesión agonizante, adentrarnos en las tribulaciones de las personas y dolernos con ellas; sólo así podremos pedir como conviene, no sólo decir “estaré orando por usted”, No! Pienso que ha faltado más, por eso en la actualidad no pasa nada, pareciera que Dios ah cambiado, pero no, nosotros no hemos entendido lo que requiere el reino de Dios y su Justicia.

Hemos estado afanados por nuestra propia comodidad y hemos olvidado la pasión por Jesús, por el evangelio, por la oración. Sólo queda pedirte Oh Dios poderoso: ¡Escuchanos!

Recuerda:  si no oras, ¡No pasa nada!

Baja este artículo en [pdf]


[1]Hendriksen, W. (2007). Comentario al Nuevo Testamento: El Evangelio según San Mateo (655). Grand Rapids, MI: Libros Desafío.

[2] Ibid (656).

Créditos: Jonathaan Blog’s

6 comments

  1. activistasdecristo · octubre 29, 2010

    Hola Jonathan, bendiciones en Cristo hermano!!

    Hermoso mensaje de fe y de la Gloria de Dios.

    Yo también tengo un hijo como Luisito y esperamos en nuestro Señor con gozo. No queda más por hacer, sólo alabar y adorarle, ponernos en sus preciosas manos y amarlo.

    Estoy seguro que así como para nosotros Benny es ya una gran bendición, porque el Señor nos ha mostrado su misericordia y su verdad que antes siempre pasaba desapercibida, Luisito es para su familia igual. Como dicen por ahí: ¡Esto no se acaba hasta que se acaba! A Dios le encanta sorprender y nosotros estamos listos en Él.

    Si me mandas a mi correo (hector.publico@me.com) los datos de la Mamá de Luisito para poder estar en contacto y compartir lo que hemos hecho o estamos haciendo para ayudar físicamente a nuestros hijos te lo agradeceré mucho.

    Un abrazo en Cristo,

    Héctor Reséndiz

  2. Jonathan · octubre 29, 2010

    Ahh que buen testimonio hermano Héctor!

    No cabe duda que en todo lugar el Señor se manifiesta, y la verdad que sus palabras de agradecimiento a Dios, me llenan y me dan ánimo —No tenía el gusto de haber pasado por su blog, le he dado un vistazo y me ah agradado—.

    Con respecto a Luisito y la similitud con su hijo, pienso que el Señor lo ah puesto en mi camino y así ayudar a la madre de Luisito; palabras de consuelo, ánimo; sé ve que el Señor te ah consolado y fortalecido, para que tu consueles a los demás.

    Con gusto te mandaré datos en cuantos los recabe a tu correo, como mencione antes, recién conozco a la hermana y me ah cargado mi corazón en cuanto a la oración por el pequeño; a más tardar mañana te envío datos y le agradezco infinitamente sus atenciones. Puedo sentir que son respuestas a las oraciones por Luis, su inminente apoyo.

    Soy de Guadalajara, espero esto no sea una barrera —desconozco de donde seas—, Saludos y Bendiciones!

  3. activistasdecristo · octubre 29, 2010

    Hola Hermano, será un placer estar en contacto. Yo vivo en Montemorelos, NL, cerca de Monterrey. Eventualmente voy a Guadalajara por cuestiones de trabajo y sería muy grato poder saludarte y por qué no conocer a la familia de Luis. Cuando me pases los datos, mi esposa se pondrá contacto con su Mamá para que platiquen de terapias y de lo que podamos compartir. Todo en el nombre de Cristo Jesús.

    Bendiciones!

  4. Jonathan · octubre 29, 2010

    Igualmente hermano!

    Que gusto encontrarse por todos lados con la familia hermosa de Dios. Me encantaría que pudieras estar por acá y acompañarnos en la casa de mi amigo donde se hacen las reuniones, sería de bendición seguramente.

    Y muchas gracias de verdad que infinitamente agradecido si tu esposa puede apoyarnos en esto. Mañana a más tardar te estaré pasando datos de la madre de Luisito y los míos para cuando vengas.

    Bendiciones!

  5. Jimmy · diciembre 20, 2010

    Hola hnos. q Dios me los bendiga pues solo quiero dar mi opinion me parece muy lindo este blog q hiciste, yo sigo creyendo que Jesús hace milagros pero la diferencia es que nosotros hemos cambiado los cristianos de hoy no tenemos vida de oracion, preferimos ver la TV e internet, q postrarnos a orar,ayunar,etc y aun asi Dios tiene misericordia y se glorifica

    yo soy paralitico y tengo la fe q Jesus me levantara muy pronto el sabe q e puesto la total confinza en EL.

    la respuesta creo yo a este blog, la encontramos en Lucas 18 ” cuando venga el hijo del hombre hayara Fe en la tierra?”

    Q el Señor me los bendiga hermanos

  6. Joseph Gari · noviembre 24, 2012

    Solo daré mi opinión al respecto, creo que DIOS sigue haciendo milagros, pero como en la era apostólica y ahora todo tiene un propósito, y ese propósito tiene que siempre apuntar hacia la gloria del SEÑOR, recuerden que todo lo que hace el SEÑOR es bueno, y en el está la decisión si sana a un enfermo o no, los dones operan hoy pero con el objetivo de edificar a la iglesia, ademas todo tiene un orden el cual pablo le dedicó mas de un capitulo para explicar ciertas cosas que estaban pasando en la iglesia de corintios. El problema del evangelio que hoy se predica es que los falsos maestros están enseñando mal al pueblo y haciéndoles creer en algo que carece de fundamento bíblico.
    Recuerda nosotros estábamos muertos en nuestros propios delitos, muertos, pero el ESPÍRITU SANTO nos convenció de nuestra condición y nos llevo a mirar en la cruz nuestra única esperanza que es CRISTO, ahora gracias al SEÑOR somos hijos de DIOS, ahora si DIOS lo sana después de haberlo salvado es para su gloria y sino lo sana lo cual puede ocurrir usted debe vivir con agradecimiento eterno porque todo lo que ÉL hace es bueno, quizás sueno un poco duro pero dejemos de mirarnos tanto a nosotros mismo y miremos aquel que fue colgado en un madero y demos le toda la gloria a ÉL

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