El otro Evangelio


El otro Evangelio

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<<Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna
manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el
que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que
habéis aceptado, bien lo toleráis>> (2 Corintios 11: 3, 4)
El apóstol Pablo estaba muy preocupado porque los corintios, aquellos primeros cristianos de Corinto, a los
que él amaba especialmente porque les había llevado personalmente al Señor, eran muchos de ellos
personas muy influenciables e inconstantes, que fácilmente podían ser contaminados por las herejías de los
falsos maestros de aquellos tiempos que se acercaban a ellos en el nombre de “Jesús”.
Fijémonos que Pablo les amonesta acerca del peligro de desviarse de las tres verdades de Dios: Jesús,
Espíritu y Evangelio, y en su lugar recibir sus falsas contrapartidas, a saber: “Otro Jesús”; “otro espíritu” y
“otro evangelio”.
Estas tres aberraciones van de la mano danzando en corro ante Satanás, y el apóstol Pablo estaba muy
preocupado, porque esos creyentes de Corinto fácilmente toleraban esas aberraciones.
¡Hoy en día, está ocurriendo exactamente lo mismo!

La antigua Corinto
Fijémonos que Pablo les exhorta a no creer el mensaje acerca de “otro Jesús”. Es decir, de un Jesús
diferente, con el mismo nombre, pero que no es el Jesús de la Biblia. Es un Jesús que no es el verdadero,
aunque tenga algunas similaridades en cuanto a apariencia con el auténtico.
Les advierte acerca de “otro espíritu”. Curiosamente, el G12 se vanagloria de tener un “espíritu diferente”
al resto de los creyentes que no estamos en su “visión”. La palabra en griego para “diferente”, es “heteron”,
y viene a significar, algo que es de otra naturaleza, forma, clase, tipo etc. Así pues ese “espíritu diferente”
NO es el bendito Espíritu Santo, sino que es un espíritu diabólico.
Pablo les sigue advirtiendo sobre “otro evangelio”. La palabra en griego es la misma, “heteron”, es decir, un
evangelio que no es el mismo que predicaba el apóstol Pablo.
¿Es posible que pueda haber “otro evangelio”, es decir un evangelio que no es el Evangelio, y ser creído por
muchos? Hermanos, si no fuera así, no nos preocuparía el asunto, pero como de preocupado estaba
nuestro amado hermano Pablo de Tarso, así también lo estamos todos aquellos que amamos la Iglesia por
la cual Cristo una vez entregó su propia sangre.
El mismo Pablo, esta vez dirigiéndose a los Gálatas, también les escribe previniéndoles, acerca de un
“evangelio diferente” (ver Gálatas 1: 6-9). Esta vez, el modismo que emplea es “paró” en griego, que
significa “añadido”. Es decir les previene acerca de la añadidura de parte de los judaizantes de ese tiempo
al Evangelio de la gracia, la cual desvirtuaba a éste.
Este “evangelio añadido” en concreto, es el usado por los judaizantes actuales, los cuales siguen las
mismas premisas que aquellos que aleccionaban a los creyentes de origen gentil de Galacia, contra los
cuales Pablo se levantó.
Y es que, ¡cuán fácilmente puede llegar a distorsionarse el Evangelio, para llegar a ser un “evangelio
diferente”, es decir, “otro evangelio”. Pongamos otro ejemplo:
Hoy en día, a modo de los falsos maestros gnósticos inmediatamente posteriores al tiempo de Pablo, se
está levantando una herejía muy significativa que enseña que Jesús no obtuvo nuestra salvación en la cruz
del Calvario, derramando su sangre, sino cuando bajó a los infiernos y sufrió allí a manos del diablo, y
necesitó “nacer de nuevo” en su espíritu en ese lugar. Esa herejía enseña que Jesús en la cruz aceptó la
naturaleza de pecado de Satanás ¡en su propio espíritu!, por lo tanto, debía nacer de nuevo. Ese es “otro
evangelio”. (1)
La Biblia, en cambio, enseña otra cosa, y muy diferente a esa. Jesús venció a Satanás en la cruz; allí le
derrotó; y despojando a las potestades y principados, los exhibió públicamente, ¡triunfando sobre ellos en la
Cruz! (Colosenses 2: 15), y su sangre preciosa es la que nos redime (He. 9: 22; Col. 1: 14, 20)
Así como fue desde que se puso en marcha el “misterio de la iniquidad” en tiempos del ministerio del
apóstol Pablo (2 Ts. 2: 7), pero en mayor proporción en estos últimos días, la verdadera Iglesia de Jesucristo
se ve abocada a contender (Jud. 3, 4) contra un falso evangelio que tiene diferentes y variadas
ramificaciones, y que conlleva el espíritu de apostasía el cual está muy activo. Veamos algunas, que no
todas, de esas ramificaciones:
1. El “otro evangelio”, el de los milagros
Hoy en día el tremendo énfasis que se hace acerca de las señales y prodigios, milagros y sanidades es
impresionante, no porque no sean de desear las intervenciones sobrenaturales de Dios, sino porque lo
sobrenatural (y no todo es de Dios), se coloca muy por delante del verdadero sentido y mensaje del
Evangelio.
Erróneamente, Cash Luna dice: “Creemos que la estrategia de Dios para alcanzar a las personas sigue
siendo la misma: Los Milagros” (2)
Sin embargo, eso no lo encontramos en la Biblia, sino todo lo contrario. El mismo Jesucristo dijo que la
señales sobrenaturales seguirían a los que creen en Él (Mr. 16: 17). Es decir, que las señales
sobrenaturales de Dios van por detrás de la persona de Jesucristo, ya que Él es la razón del Evangelio.
En los tiempos de los primeros discípulos el enfoque era Jesucristo y su perdón para los hombres que
creyeran en Él, y consecuentemente, la reconciliación con un Dios santo. Las sanidades y los milagros,
seguían a esa gloria, y no al revés. La meta no eran los milagros, éstos eran (y son) sencillamente la obra
de la misericordia del Señor.
No eran los milagros (dinamis en gr.) los que convencían a las personas, sino la <<locura de la
predicación>> (ver 1 Co. 1: 21)por el poder del Espíritu Santo, y al igual que entonces, es ahora; la gente se
convierte de la misma manera que antes.
Pero todo lo sobrenatural llama mucho la atención, y el enemigo de nuestras almas lo sabe muy bien.
¿Es todo lo sobrenatural de Dios?
Desde hace unos años a esta parte, se ha levantado mucho afán de señales, prodigios y demás obras de
corte sobrenatural. Muchos, y sin darse cuenta de ello, han llegado a aceptar la terrible mentira de que todo
lo sobrenatural es de Dios, y cuando el supuesto ministro, sea quien sea, que está en la plataforma, imparte
la “unción”, la gente literalmente corre hacia el púlpito a “recibir la unción”. Llegan a creer sin cuestionarse
más, que ese mover es del Espíritu Santo, y ni siquiera se plantean otra opción diferente.
Hay demasiado emocionalismo, demasiada credulidad, demasiada ingenuidad, y no hay discernimiento. Ni
se les pasa por la imaginación de que los brujos y satanistas hoy en día, disfrazados de ministros de justicia
(2 Co. 11: 15), como los hay, y a modo de Janes y Jambres, los brujos que emulaban los milagros de Aarón
y Moisés (Ex. 7:11-12, 22; 9.11; 2 Ti. 3: 8), pueden hacer, y de hecho hacen hasta cierto punto, las mismitas
cosas con el poder que manejan; poder este permitido por Dios, concedido puntualmente al diablo en estos
últimos días (2 Ts. 2: 11; Ap. 13: 7, 15 etc.).
Hay mucha ceguera en este tiempo, y es porque muchos han mordido la carnada que el diablo, a través de
sus falsos maestros, les ha ido colocando ante ellos vez tras vez, esto es, que ahora es el tiempo del
“avivamiento mundial” y de la consiguiente “conquista de la tierra para Cristo”.
¡Hermanos, eso es todo lo contrario a lo que enseñó Jesús en el Monte de los Olivos!, en cuanto a que los
días de Su venida serían como los días de Noé y Lot (Mt. 24: 37; Lc. 17: 28), es decir, días de apostasía, de
perversión, de maldad y pecado in crescendo, y cuando el amor de muchos se iba a enfriar, y se iban a
levantar falsos ungidos en Su nombre, y falsos profetas que harían grandes señales y prodigios (lo
sobrenatural que no es de Dios), con el fin de engañar, si fuere posible, aun a los escogidos, es decir, a los
verdaderos cristianos (Mt. 24: 4, 5, 12, 24). Justamente, el creer que todo lo sobrenatural es de Dios, porque
vivimos en supuestos “días gloriosos”, es parte de ese engaño.
El engaño derivado de una mala teología
Presumiendo que todo va a ir a mejor y a excelencia en este planeta, porque la Iglesia está transformando
este mundo, enarbolando la bandera de conquista del mismo, inevitablemente nos lleva a creer que todo lo
sobrenatural “nos ayuda a bien”, ya que supuestamente de Dios viene para poder llevar a la últimas
consecuencias nuestra oración y acción de conquista. Esta manera de pensar, lleva a algunos a
pronunciarse de manera extraviada, manifestando planteamientos anticristianos, como el siguiente que
leemos a continuación:
<<…en el mundo secular se trabaja sobre el pensamiento positivo y se consiguen resultados
sorprendentes…. (algunas religiones orientales sanan hasta el cáncer con la mentalización positiva)…>> (3)
No es un impío quien así escribe, sino un creyente y responsable de un ministerio. Démonos cuenta de sus
declaraciones. Nos habla el hermano del “pensamiento positivo” como algo positivo. Nos habla el hermano
de las maravillas que hacen “algunas religiones orientales”, con la “mentalización positiva”, como si eso
fuera deseable…Hermano, ¿es que esas religiones orientales y sus prácticas no son diabólicas? ¿es que el
diablo regala algo?… Pero al final, siguiendo esa trayectoria pseudo triunfalista, todo vale, porque todo nos
ayuda a nuestra “fe” de conquista de este mundo. Todo ello no es más que confusión tras confusión.
Simbología de una religión oriental donde el adepto está en una actitud de “mentalización”…¿Qué tiene eso
de buen ejemplo en alguna manera?¿Por qué utilizarlo como comparación en algún modo?
Con la guardia baja
Pero si éstos actuales, como venimos diciendo, son días de “avivamiento y conquista”, ¿cómo no esperar un
continuo mover sobrenatural de Dios por todas partes? ¿Cómo no creer a todos esos importantes y casi
indispensables ministros que viajan por todo el mundo llevando la “unción” y derramándola allí donde van,
muchos negando ya abiertamente el Arrebatamiento o Rapto de la Iglesia?
Pero meditemos bien, ¿qué tiempo es este en el que estamos viviendo? No nos engañemos, este el tiempo
en el que el Señor Jesucristo dijo que iba a volver a por los suyos. Sin lugar a dudas.
Amado lector, si creemos que estamos en días de “avivamiento y gloria”, y así hasta la venida del Señor
(cosa que Él jamás enseñó), entonces, la guardia la tenemos muy baja, porque ¿cómo vamos a esperar
algo negativo si vivimos en los días del establecimiento del Reino?… ¡Qué astuto y felón es el diablo,
hermanos!
Muchos actualmente no creen que se está levantando una apostasía sin precedentes históricos, pero
pensemos esto bien, sin una tribulación pendiente de producirse (Mt. 24: 21; Ap. 13; 15; 16), no hay
necesidad de estar vigilantes; si no hay apostasía (2 Ts. 2: 3; 2 Ti. 4: 3, 4; 3: 1-5) no hay necesidad de
discernir el engaño, ni preocuparse por el error, sólo esperar la “bendición”.
Y justamente, esto es lo que está ocurriendo. Muchos tienen su guardia bajada y consecuentemente están
creyendo mucha mentira con sus consecuencias, porque no ven la necesidad de discernir ni de estar
vigilantes, porque neciamente creen que ya viven en el Reino prometido, o están ya a las puertas del
mismo, con mucha presunción, “conquistando las naciones”.
Los “milagros” van por delante del Evangelio
Por ello, hoy en día, el énfasis de la mayoría de las “campañas o cruzadas de milagros”, no es la
predicación a los inconversos del Evangelio, es decir, que Jesús murió por nuestros pecados, que fue
sepultado, y que resucitó de entre los muertos en el mismo cuerpo que tenía (1 Co. 15: 3, 4). El énfasis es
acerca de las bendiciones y unción sin precedentes que van a recibir todos aquellos que pongan la
suficiente fe, ¡cuando una inmensa mayoría de los asistentes a esos actos, ni siquiera han nacido de nuevo!
Sabemos que en muchos de esos actos, incluso se ora por la impartición del Espíritu Santo a personas que
son católicas, y que no han nacido de nuevo. ¡De hecho se ministra la impartición del Espíritu Santo a
cualquiera que se acerque a la plataforma, sin llegar a saber si son, o no son verdaderos creyentes! Esto es
desorden, hermanos.
¿Por qué no se menciona acerca de las tribulaciones y persecuciones?
Por otro lado, es curioso que, cuando les predican a los cristianos acerca de las bendiciones y las promesas
de Dios, en cuanto a estas últimas, jamás enseñan acerca de la persecución y las tribulaciones que como
seguidores de Cristo, ciertamente les vendrán (Mr. 10: 30, Jn. 16: 33; 1 Ts. 3: 4; 2 Ti. 3: 12; Ap. 1: 9 etc.)
Saben que si enseñan esas cosas, que son absolutamente verídicas, la mayoría de sus atentos oyentes no
volverán a sus congresos, conferencias, etc. porque ese mensaje no es popular.
Saben que muchos de sus oyentes no sufren la sana doctrina, pero aprovechando que tienen comezón de
oír como tienen, esos maestros les hablan lo que éstos desean escuchar, conforme a sus propias
concupiscencias, como está escrito (2 Ti. 4: 3, 4)… ¿o no lo está?
Buscadores del “éxito”
Y es que esos promotores del “otro evangelio” buscan como conseguir el “éxito” en su ministerio, como
así lo llaman. “Éxito” significa cuantos más miles de oyentes y seguidores tengan, mejor;
consecuentemente, para ellos, fracaso significa tener pocos de ellos. Como nos comentaba por e mail un
predicador dominionista de la “prosperidad” en España, el cual con sarcasmo comentaba acerca de
nosotros, diciendo acerca de los “deprimidos predicadores de 100 personas…o menos” (4) Entre éstos,
obviamente deberíamos contar con el apóstol Pablo, el cual, al final de sus días, no sólo se quedó
prácticamente solo, sino que en prisión esperó su final en esta tierra, ante el verdugo que le llegó a cortar la
cabeza…
2. El “otro evangelio”; el terrenal
<<Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son
enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su
vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal>> (Filipenses 3: 18, 19)
Otra de las variantes o ramificaciones de ese “otro evangelio” es el que, contrariamente a como lo enseña
la Palabra de Dios, dirige a los creyentes a poner la mente y el corazón en las cosas de la tierra. En
Colosenses 2: 8, leemos que Pablo advierte a los creyentes a no ser engañados por medio de filosofías y
huecas sutilezas, según la manera de proceder de los impíos, conforme a los principios de este mundo,
sino que contrariamente a eso, vivamos conforme a los principios de Cristo.
El “evangelio” terrenal, influencia poderosamente al oyente, a tener como sumo logro en definitiva, las
mismas cosas que buscan los impíos, a saber, las posesiones materiales, los “éxitos” a todos los niveles de
este mundo, y según este mundo. En definitiva, como meta final y concluyente, a ser “felices” en este
planeta. Todo lo contrario a lo que la Palabra enseña (Mt. 16: 26; Lc. 21: 34; Col. 3: 2; Tit. 2: 12; Stgo. 4: 4; 1
Jn. 2: 15)
César Castellanos, el ideólogo del G12, definiendo lo que es el “éxito”, enseña así: <<¿Qué es el éxito?
Podríamos identificarlo como metas conquistadas, sueños realizados, obstáculos vencidos, triunfos
aclamados, y todos aquellos logros que niños, jóvenes y adultos deseáramos obtener. Como humanos
ansiamos ser reconocidos, valorados y aceptados…>> (5)
Este entendimiento del “éxito” que expresa Castellanos, es el que tienen todos y cada uno de los impíos
inconversos de este mundo, cuya meta en esta vida es su propia “felicidad”, en el estilo de aquella popular
tonadilla, “Tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor…”
El “éxito” según este mundo.
Y como nos decía el anterior aludido predicador dominionista de la prosperidad, expresándose del siguiente
modo: <<¿Pero, por qué nosotros los pastores no hemos animado a nuestras ovejas a ser los futuros
millonarios del planeta?>> (6)
Pero, ¿cómo se puede declarar tamaño error? ¿Es que no conocen las Escrituras? Leemos en el libro de
Proverbios: <<No me des pobreza ni riquezas; manténme del pan necesario; no sea que me sacie, y te
niegue, y diga: ¿Quién es Jehová?, o que siendo pobre, hurte, y blasfeme el nombre de mi Dios>>
(Proverbios 30: 8, 9) (Véase también 1 Timoteo 6: 8-10, etc.) ¿No es clara la Escritura?
Pero aun los más puristas seguidores de este “evangelio”, los mejor intencionados, que pretenden ver
positivo el asunto, se equivocan.
En este sentido, otro predicador, esta vez un pastor que conozco, también dijo lo mismo que el anterior, esta
vez públicamente en un “medio televisivo cristiano”: <<¿Por qué nosotros los cristianos no podemos ser
millonarios en Euros>>? (7) Según él, lo decía en el contexto de conquistar el mundo “para Cristo”, y me
imagino que eso de exigir ser millonarios en Euros era parte del plan…
Según el autor de este estudio, el segmento del mercado en pujanza crece siete veces más que la
población (en EEUU)… ¡lo que prima es el business!…ahora, fíjense bien en el dibujo del fondo, ¿revelador,
verdad?
Y ahí radica el problema de base por parte de muchos de esos propagadores de tales ideas, en una errónea
interpretación de nuestro papel como cristianos en este mundo, y en este tiempo. Ellos enseñan que los
cristianos somos los que vamos a cambiar de arriba a abajo todo lo malo de este mundo, y lo que es hostil a
Dios, y que a la postre, este mundo estará no sólo cristianizado, sino convertido a Cristo, y listo para
entregárselo al Señor ¡para que pueda volver! (eso, en todo caso). A eso se le llama dominionismo/neoreformismo,
y no es más que herejía y doctrina de demonios.
Jesús jamás enseñó eso, sino todo lo contrario. La Palabra nos enseña que es Dios Padre (y no la Iglesia),
el encargado de poner a los enemigos de Cristo por estrado de sus pies, y acabar con la maldad en este
planeta, enviar y levantar al Hijo como Rey de facto en el mismo (S. 110: 1; Mt. 22: 44; 1 Co. 15: 23-25; S. 2:
7-9)
Usando el nombre de Dios en vano
Sin embargo, hace unos pocos años, una famosa profetisa dominionista/neo reformista norteamericana
profetizaba sin cesar, y a voz en cuello en un congreso celebrado en el mismo plató de la televisión
T.B.N/Enlace en Madrid, España, diciendo que el Señor les decía a éste y a aquél que se levantaranen Su
nombre y que “conquistaran y dominaran”; que les iba a dar las naciones para que las tomaran en Su
nombre. Añadía, diciendo: <<No es sólo un avivamiento mundial lo que traigo, dice el Señor, sino una
Reforma mundial…>> (8) Hasta profetizó, siempre usando el: “así dice el Señor”, dirigiéndose a alguien en
concreto entre el público, asegurándole que llegaría a ocupar la presidencia del gobierno de su nación (9)
Cindy Jacobs, profetisa dominionista/neo reformista.
Todo el énfasis de este “otro evangelio”, radica en esta Tierra y Ahora. Este es un “evangelio” acomodado a
esta esfera terrenal y natural. Es un “evangelio”, no tanto dirigido a la persona individual, sino a todos en
general que estén dispuestos a creerlo.
El verdadero Evangelio
No obstante, la Biblia enseña que el Evangelio verdadero, actúa directamente en la persona que cree en él
y lo recibe, ya que el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo son buenas nuevas de salvación eterna para
cada individuo (Jn. 3: 16; Mt. 28: 19, 20), y eso solamente actúa de forma directa en la persona que lo cree
y lo recibe. Por supuesto que el cristiano verdadero será (o debería ser) una sana y santa influencia en este
mundo hostil a Cristo (Mt. 5: 13; 14-16; 2 Co. 2: 14, 15; 1 Ti. 2: 1, 2 etc.), pero de ahí a decir que vamos a
“cristianizar”, y a “discipular” las naciones y todos los individuos en ellas, va un gran abismo.
Saliéndose del camino
Sin embargo, los seguidores de la “teología del Dominio” (aunque no se identifiquen con el título de esa
filosofía, por no conocerlo), creen que el Evangelio es el que va a cambiar este mundo de arriba abajo en
este tiempo, es decir que, según nos comentaba el anteriormente aludido predicador dominionista de la
“prosperidad”, los cristianos somos <<los futuros inventores del bienestar común, con ideas millonarias; los
futuros científicos que cambien las reglas de las enfermedades incurables>> (10). Su “otro evangelio”, el
terrenal, enseña que todos los cristianos deberían AHORA estar en todos los altos puestos gubernativos de
todas las naciones, a partir de los reyes y presidentes de las mismas hacia abajo. Deberían mover todos los
millones que ahora mueven los millonarios impíos; deberían ser los benefactores de este mundo, etc.
En otras palabras, su “otro evangelio” describe en lo natural cual será la realidad Milenial (Ap. 20). Estas
personas no comprenden que todavía no vivimos en la dispensación del Reino Milenial, pero ellos creen que
sí (o así deciden creerlo), aunque todavía no haya vuelto el Rey (muchos ni le esperan, porque dicen que ya
Él está corporizado en la Iglesia). Por eso, creen y enseñan “otro evangelio”, que es absolutamente
terrenal. Para aquellos estudiosos de la teología, les diré que esta mala comprensión del evangelio, parte de
una posición absolutamente postmilenarista.
Y además, esos ingenuos seguidores del llamado “Reino Ahora”, parece que olvidan que en una muy
inmensa mayoría, sobretodo en Europa (de momento) los puestos anteriormente aludidos, y muchos más,
están copados por las gentes que pertenecen a cualquiera de las trece bases de la gran pirámide de este
mundo, con sus diferentes rangos, escalafones y organizaciones diversas, llámeseles Illuminati, Masones,
Bieldebergers, Skull and Bones, Caballeros de Malta, Opus Dei, sólo por citar unos pocos, y esto es así,
porque este mundo avanza imparablemente hacia el establecimiento del efímero Nuevo Orden Mundial (ver
Ap. 13), y esto es así, sencillamente porque en esta dispensación, el mundo entero está todavía bajo el
maligno, hasta que suene la séptima trompeta cuando el Reino de este mundo pase a ser el Reino de
nuestro Señor y de su Cristo (Ap. 11: 15; 1 Juan 5: 19; Jn. 18: 36; Lc. 20: 24, 25, etc.) y
consecuentemente, el maligno, Dios le reprenda, que gusta que le llamen Lucifer, o Baphomet, sea atado y
echado al abismo por mil años (Ap. 20: 1-3)
La pirámide que designa los diferentes grados dentro de la masonería. Fíjense que los grados superiores
pertenecen a la masonería europea.
Por poner un ejemplo rápido, hoy en día en España, los jueces, alcaldes etc. por ley están obligados a casar
a homosexuales si se les demanda, por lo tanto, ningún verdadero cristiano puede ya acceder a esos
puestos de la administración en mi país (¿se imagina a un verdadero cristiano casando a dos hombres, o a
dos mujeres, y concediéndoles niños en adopción?). Es evidente, que este mundo va entrando en una
vorágine de maldad y depravación, como en los días de Noé, aquel tiempo previo al Diluvio; el mismo tipo
de días en los que el Señor Jesucristo volverá a por su Remanente fiel que le espera.
No lo pasaron bien en lo natural la inmensa mayoría de los fieles a Cristo
Pero razonando de nuevo sobre el error de creer en el “evangelio terrenal”, ¡Cuántos hijos del Rey de
Reyes, empezando por el apóstol Pablo mismo, y siguiendo por numerosísimos ministros y misioneros de
todos los tiempos, han padecido a lo largo de la historia hambre, enfermedades, frío, azotes, cárceles,
peligro de muerte, asaltos, violaciones de sus esposas e hijos, incomprensión, persecución, martirio, peligro
de falsos hermanos, trabajo y fatiga y muchos desvelos, etc.! (2 Co. 11: 27) Y si no, que pregunten a los
esforzados creyentes de la China que tienen que esconderse en las catacumbas del Oriente.
¿Es que eso era para aquellos benditos apóstoles (enviados), y todos los fieles de aquellos tiempos, y parte
de los actuales, y no para nosotros, los privilegiados cristianos de Occidente? ¿O es que ya hemos sido
glorificados? (1 Co. 15: 44, 49) Sin embargo, la Palabra es extremadamente clara y concisa cuando enseña
que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios (1 Co. 15: 50), y por lo que sabemos, todos
nosotros todavía participamos de carne y sangre.
Pero aquel predicador dominionista nos declaraba en su e mail: <<Como mínimo, si trabajas para el Rey de
reyes no esperes un sueldo de miseria, tendrás abundancia para ti y los tuyos>> (11)
El apóstol Pablo y el resto de los apóstoles, ni siquiera tenían un sueldo de miseria, y murieron casi todos
ellos bajo martirio, así como tantos y tantos misioneros que fueron a predicar el Evangelio a tierras vírgenes,
sin olvidar a esos cristianos de la China y otros en la actualidad, muchos en la cárcel, otros en peligro de
prisión a causa de su fe. ¿Somos nosotros mejores que ellos? ¿Merecemos lo que ellos no “merecieron” o
no “merecen”?
Fieles cristianos a punto de morir quemados en Inglaterra, por los fanáticos católicos.
El problema es medir la eficacia del Evangelio con la vara de medir del éxito en lo material, este es el
“evangelio terrenal”, pero la Palabra es muy clara aquí también: El reino de Dios no es comida ni bebida,
sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo (Romanos 14: 17) El reino de Dios no se mide en relación a las
cosas visibles, sino en relación a las invisibles. En este sentido, hablamos aquí de la obra del Espíritu Santo
en la vida del creyente, que le proyecta a la vida eterna. Leemos de este modo en la Palabra:
<<No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son
temporales, pero las que no se ven son eternas>> (2 Corintios 4: 18)
Con todo ello, no estamos enalteciendo aquí la pobreza o la miseria. Estas son consecuencias directas e
indirectas de la caída del hombre, sin lugar a dudas. Aunque tenemos múltiples ejemplos en la Palabra de
Dios de gentes suyas que sufrieron lo indecible por causa del Evangelio (ver Hebreos 11: 36-39), no estoy
aquí enseñando que nuestro Dios desea que sus hijos vivan en pobreza como si eso fuera un mérito por sí
mismo. Ni mucho menos.
Este es un tiempo de prueba
Creo que, sin lugar a dudas, esta vida la cual vivimos en este planeta y en este tiempo, es un momento de
singular prueba por parte de Dios (S. 7: 9b), en concreto para todos los cristianos, siendo la verdadera vida,
la eterna. Pero este tiempo es muy importante, porque aquí y ahora, según sea nuestro proceder ante Dios,
determinará cuál sea nuestra vida, una vez ésta cese.
La Palabra es muy clara al respecto: <<Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo
prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y
peregrinos sobre la tierra>> (Hebreos 11: 13)
No obstante, contradiciendo lo que la Biblia enseña, César Castellanos escribe en uno de sus libros que
<<la persona siempre ve el fruto de su trabajo>> (12)
Esos creyentes que cita el texto bíblico, incluido el creyente Abraham, murieron sin haber visto ni recibido lo
que el mismo Dios les había prometido, porque se sabían extranjeros y peregrinos en esta tierra, y
entendieron que lo recibirían más adelante; ¿debería haber alguna diferencia con nosotros? La realidad es
que no, ya que nosotros, los creyentes de esta dispensación, también somos peregrinos, y ciudadanos, no
de este mundo, sino de la Jerusalén Celestial (Fil. 3: 20) donde ahora mismo en espíritu, están esos
benditos hombres y mujeres creyentes de antaño, esperando el ser resucitados (1 Ts. 4: 13, 14)
Con la mente en las cosas de arriba
Decimos pues, no es que en general, el Señor no quiera que estemos bien en este tiempo, y no seamos
prosperados como sí indica la Biblia (3 Jn. 2), mas bien se trata de definir bien las prioridades. La Palabra
es muy clara al respecto:
<<Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la
diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra>> (Colosenses 3: 1, 2)
En el griego original, la palabra que se traduce por “mira”, es en realidad la palabra “mente”. Es poner
nuestra mente en las cosas de arriba; es decir, pensar con la mente de Cristo (1 Co. 2: 16b), mente que
tenemos todos los verdaderos creyentes. ¿Y cual fue la manera de pensar de Cristo cuando anduvo entre
nosotros? Su mente estaba enfocada en hacer la voluntad del Padre; condición esta que debemos cumplir
también nosotros, si es que queremos entrar en el reino de los Cielos (ver Mt. 7: 21)
Lo que ha de primar en nuestras vidas es la voluntad de Dios, y no nuestra voluntad y deseos, tantas veces
enturbiados con las cosas y espíritu de este mundo.
¡Qué diferencia de este “otro evangelio” terrenal, que sólo busca el contentamiento de la carne, con el
verdadero Evangelio de nuestro Señor Jesucristo!
En realidad, este “otro evangelio” enseña a hallar la vida de uno, amando las cosas que están en el
mundo, comparándose con las posesiones de los ricos. Hace poco una predicadora del “otro evangelio” en
un “medio televisivo cristiano” decía que si los narcotraficantes tenían tanto dinero, con igual razón los
cristianos deberían tenerlo también.
Sin embargo Cristo enseñó otra cosa muy diferente: <<El que halle su vida, la perderá; y el que pierda su
vida por causa de mí, la hallará>> (Mt. 10: 39)
Y dijo más: << Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a
la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que
lleva a la vida, y pocos son los que la hallan>> (Mt. 7: 13, 14)
En Colosenses 3: 3, nos dice el apóstol Pablo que como cristianos hemos muerto, y nuestra vida está
escondida con Cristo en Dios… ¿a qué hemos muerto según enseña la Palabra? A varias cosas,
empezando por nosotros mismos. Veamos: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, sino
que Cristo vive en mí” (Gálatas 2: 20), y seguimos muriendo al amor a este mundo, a las cosas de este
mundo, a los deseos de la carne y de los ojos, a la vanagloria de esta vida (1 Juan 2: 15-17) Esta es la
puerta estrecha y el angosto camino que lleva a la vida eterna. No nos engañemos…
Al ser tan extenso el tema que nos ha convocado esta vez, he añadido una segunda parte a continuación.
Dios les bendiga.
© Miguel Rosell Carrillo, Pastor de Centro Rey, Madrid, España.
http://www.centrorey.org/
centrore@tiscali.es
Septiembre 2006
Notas:
1. Kenneth Copeland cassette tape 1990, side B.
2. De la página web de Carlos “Cash” Luna.
3. E mail de José Mª García a Cristianos en Acción, en respuesta al artículo “La doctrina Cash y tres
pastorales”.
4. Ibid.
5. Proyección hacia el éxito; http: http://www.kairos.7p.com/
6. E mail de José Mª García a Cristianos en Acción, en respuesta al artículo “La doctrina Cash y tres
pastorales”.
7. Pastor F. García; Congreso Kairós; T.B.N./Enlace, Madrid, España, 3-5 marzo 2005.
8. Cindy Jacobs en Congreso Kairós; T.B.N. /Enlace, Madrid, España, 3-5 marzo 2005.
9. Ibid.
10. E mail de José Mª García a Cristianos en Acción, en respuesta al artículo “La doctrina Cash y tres
pastorales”.
11. Ibid.
12. César Castellanos Domínguez; “Liderazgo de éxito a través de los 12”; pág. 40.

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